Esta semana se conocieron los resultados del Barómetro de Confianza de Edelman para Colombia, y el mensaje para los gobiernos, empresas, ONG y medios de comunicación es claro: si queremos recuperar el optimismo hay que reconstruir la confianza, amenazada con la acción u omisión de las organizaciones que mueven el desarrollo del país, y que hoy está incrementando un sentimiento de agravio entre las comunidades.
Si bien las empresas siguen con el mayor porcentaje de favorabilidad, alcanzando el 63% y manteniéndose en un rango superior al 60% durante los últimos seis años, se necesitan mayores esfuerzos para comprender las necesidades de los stakeholders y asumir el liderazgo de iniciativas que incluyan intereses compartidos y que garanticen impactos en las comunidades locales.
El trabajo de las ONG no es menor, pues la tendencia los últimos seis años viene cayendo, pasando de 65% en 2020 a 52% en 2025. El reto, indica el Barómetro de Confianza, está en luchar contra las divisiones y reparar el tejido social. Las ONG hoy más que nunca están llamadas a elevar la voz, a partir de la escucha de las necesidades de los territorios y ser ese puente articulador que jalona recursos privados y públicos, para atender los desafíos de desigualdad del país. Asumir ese reto del tercer sector implica no solo mantener un compromiso 24/7 con las comunidades, sino la capacidad de hacer renuncias y establecer de manera real las prioridades.
Los medios de comunicación, con 44%, y el gobierno con 35%, ocupan la tercera y cuarta posición, respectivamente. No hay una alta credibilidad en todas las fuentes de noticias, y para las instituciones y líderes gubernamentales hay un enorme reto que se inicia en dar los resultados que realmente beneficien a la población.
Este Barómetro nos da cifras para entender el contexto y pone en números situaciones que vemos a diario, donde es evidente que el sentimiento de agravio está desencadenando el activismo hostil, que se perciba que las empresas y el gobierno no están haciendo lo que deben hacer, y que las brechas socioeconómicas se abren cada vez más.
Es imperativo lograr consensos y en ese sentido, la corresponsabilidad es fundamental. Que el ciudadano comprenda lo que le toca hacer, como por ejemplo, promover la cultura de la legalidad en el acceso a servicios públicos, usar bien las vías, ser un buen vecino. Las empresas y sus CEO, las ONG, medios y gobierno, deben comprender que la gente quiere sentirse escuchada, y como bien reafirma Edelman, el reto para ser influyentes hoy radica en la capacidad de generar empatía y no en demostrar poder. Manos a la obra.

