La Serenata era la más romántica expresión para declarar el amor. Nuestro contacto con la guitarra y el bolero se inició en el Callejón de los Besos, en la década del 60 con Fernando Torrente, Eduardo García, Néstor Madariaga y el punteo magistral del ‘Mono’ Palacio.
Conocimos el ‘Páramo’, lugar dónde se instalaban serenateros de profesión. Había una pequeña gasolinera y el antiguo monumento a Los Zapatos Viejos. Gil Cantillo, Poli Martínez y Saúl Marrugo ‘La Café’, zapatero y maraquero de la vieja guardia, eran fijos allí. Luego pasaron su cuartel musical entre el Teatro Cartagena y el Colón.
Pero fue en el Callejón de los Besos dónde una vez vimos llegar borrachos a unos serenateros de Barranquilla. Los trajo el amante de Lola que venía con ellos de una larga jornada por el Atlántico, dónde tenía otros amores. En plena serenata ocurrió una discusión por el pago, la cuenta era larga y el amante ya no podía con su alma. Cuando se percató de no tener un peso en los bolsillos, propuso firmarles un vale, lo cual desató la ira de los serenateros. Los guitarrazos fueron severos y le partieron las maracas en la cabeza. Lola salió a arreglar la situación, pagó a los músicos y protegió a su maltrecho amante.
Los serenateros se fueron en lamentable estado y en el jardín de Lola dejaron una guitarra rota, que rescaté y guardé por muchos años. Hace pocos días se la llevé a Fernando Torrente, en Barranquilla, tenía 50 años de no verlo. Le pedí que la tocara y cantara aquellos boleros de la época bohemia del Callejón de los Besos. Saqué una hoja y cantamos este bolero, poesía de mi inspiración que recientemente terminé, recordando aquellos memorables tiempos de nuestra juventud en Manga. Su nombre, ‘Guitarra de amor’, y dice:
Quiero hacer una canción / Para empezar la mañana / He sacado la guitarra / Que tantos años guardaba // La tomé entre mis brazos / Como una niña mimada / Afinándole las cuerdas / Que son las cuerdas del alma // La música en mi soledad / Acompaña mis canciones / Voy caminando con ella / Como sol de corazones // Soy feliz y voy cantando / Al amor que en estos años / Son tesoros que me animan / Para seguir caminando // Tengo la guitarra vieja / Han pasado muchos años / La guitarra de la vida / La guitarra de mi infancia // El año nos dio regalos / Adornados con sus lazos / Nos dió también unos versos / Boleros y vallenatos // Esa música del pueblo / De bellas notas y cantos / Las recordamos temprano / Muy temprano al levantarnos // Voy a cuidar la guitarra / Para volver a los años / A los días de serenatas / Y a las fiestas del pasado // Cuándo las novias salían / Al balcón de enamorados / Las llenábamos de flores / Las colmábamos de canto.
