Una llamada de atención muy oportuna para reflexionar y actuar en la Semana Santa que se avecina es la del papa Francisco al proponernos como su intención para nuestra oración en abril el desafío por un uso de las nuevas tecnologías al servicio de la promoción de humanidad. Señalando el sentido de las tecnologías como productos que hablan de nuestra condición de imagen de Dios, capaces de crear y producir novedades tecnológicas que admiran y entusiasman, invita el Santo Padre a tener muy claro que ninguna práctica puede estar por encima de la necesidad de estar atentos a los riesgos que una mala utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación pueden generar cuando ellas se convierten en fin y no en lo que son, medios.
Comportamientos que se han vuelto normales como sentarse a comer frente a frente dos personas y estar cada una pegada a su teléfono sin mirarse; despreciando el sentido mayor del comer juntos como momento para compartir el pan y los hechos gratos de la vida, los sueños, los logros, lo que nos va uniendo y generando mayor aprecio, afecto y cercanía como padres con sus hijos, hermanos entre sí y amigos que estrechan la vecindad y el encuentro en los barrios, empresas y rincones donde se juega la trama de la vida.
Celebraremos la muerte y la resurrección de Jesucristo. Algo del mal uso de las pantallas, de las dependencias y las adicciones puede morir en nuestros modos de utilizar teléfonos, televisores, computadores, videojuegos y otros enseres. Morir al creer que todo lo que se dice por las redes es verdad sin desarrollar una conciencia crítica que se pregunte por lo que se esconde detrás de noticias amañadas y mentiras y calumnias que pueden destruir la imagen de personalidades, pero igualmente generar, por la obsesión de saber los malabares afectivos de un marido o de una esposa, conflictos insolubles que pueden llegar a amenazar la estabilidad de la pareja al imaginarse más de la cuenta o verificar sospechas; porque no se ha dialogado con sinceridad y claridad, la verdad de actitudes y comportamientos. Algo de todo esto puede morir en Semana Santa.
Celebraremos la resurrección de Jesucristo. Lograr la libertad frente a las tecnologías mirando directamente a los ojos sin pantallas que separan del otro o de la otra. Descartar de plano los usos obsesivos y saber privilegiar el encuentro y el diálogo que profundizan la amistad y fortalecen el amor a tu esposa o esposo, a tus hijos e hijas a tus amigos y amigas. Resucitar a una conciencia crítica analizando lo que está detrás de tanta mentira patrocinada por intereses de los dueños de los medios. Entonces esta llamada del papa Francisco será una bella oportunidad de celebrar una semana que, por ser liberadora de toda dependencia o adicción, será santa.
