Con tarugo en la garganta recordamos el inicio de la pandemia por Covid-19, el 6 de marzo de 2020, al diagnosticar el primer caso de esta peste originada en Wuhan (China), de causas oscuras. Tapabocas, lavados de mano, cuarentena, distanciamiento social, vacunación masiva, finalmente metieron en cintura al terrorista invisible que segó la vida a 36 millones de personas en todo el mundo, 142.727 ocurrieron en Colombia, 3.348 en el departamento de Bolívar, incluyendo a Cartagena; 3.600 galenos asesinados por el Covid-19, de los cuales 260 en Colombia. En Cartagena recordamos, con intenso dolor, la partida de dos ‘Guerreros de Bata Blanca’; sin embargo, los medios de comunicación, durante el quinto aniversario de la tragedia, fueron estíticos recordando los galenos que ofrendaron su vida protegiéndonos de la feroz pandemia.
Ahora nos arrincona otra pandemia: agresiones al personal sanitario, situación inédita aún en tiempo de guerra, no son hechos aislados: cifras alarmantes sin percibir la presencia robusta del Estado blindando la red hospitalaria. En Cartagena y el resto de Bolívar la seguridad del personal sanitario es preocupante durante y después de la pandemia, colocando, en altísimo riesgo, su integridad. La minusvalía de estos héroes silenciosos no parece preocupar a nadie. Por fortuna, desde Cartagena de Indias, surgen voces respetuosas, pero enérgicas, exigiendo blindaje a la Misión Médica: el pasado 3 de abril, convocados por el Colegio Médico de Colombia, en la respetabilísima Academia de Medicina de Cartagena de Indias, presidida por la doctora Manuela Berrocal; cuatro ilustres galenos de nuestra ciudad: Clarean Ceballos Díaz, Hernando Pinzón Redondo, Francisco Herrera y Alex Tejada, fueron galardonados por el Colegio Médico Colombiano, liderado por el connotado colega doctor Stevenson Marulanda.
Ellos elevaron proclama a los altares de nuestra democracia, exigiendo protección integral a la Misión Médica. Sea la ocasión para unir las voces en torno a la proclama de los condecorados con la Medalla ‘José Félix Patiño’, galardón más importante de la Misión Médica, unieron sus voces exigiendo el fin de la nueva tragedia.
Aun cuando parezca increíble, ser médico en Colombia es muchísimo más peligroso que torero, las cifras son dolorosamente contundentes: durante medio siglo reportaron dos muertes en el ruedo: Pepe Cáceres y Ramiro Celis, mientras el Comité de la Cruz Roja registra, los últimos años, ¡nueve médicos asesinados!, 511 actos violentos contra clínicas y hospitales, 325 agresiones al personal en guardia, incremento del 62%.
¿Quién lo duda? Ser médico en Colombia, profesión de altísimo riesgo: mucho más peligrosa que ser torero y, mientras ellos exigen pago anticipado a la corrida, un altísimo porcentaje del talento humano en salud lo recibirá cuando San Juan agache el dedo.

