La Alcaldía de Cartagena avanza en una propuesta para hacer nuevamente el Puente Las Palmas de Manga. Esta isla, que hace muchos años fuera el sitio preferido de una poderosa élite que construyó suntuosas viviendas al estilo europeo y árabe, hoy se ha convertido en paso obligado hacia Mamonal, El Bosque, Chambacú y Pie de la Popa, al tiempo que alberga al puerto turístico más importante de la ciudad. Sus calles son insuficientes para el tráfico que la atraviesa y sus calles principales se llenaron de un comercio generador de transeúntes que la tiene ahogada. Los trancones para entrar al islote y salir de él se agudizan y se han convertido en un tormento.
El viaducto que une la isla con el antiguo “Cordón de San Lázaro” en tierra firme y atraviesa el antiguo caño de Gracia ha recibido diversos nombres a través del transcurrir histórico de la ciudad. Algunos que se recuerdan son: puente del Cementerio, San Lázaro, de la Pepsi y puente de la Lesa. Una vez urbanizada la isla, o mejor: a mediados del pasado siglo XX, se convirtió en un verdadero puente construido con materiales duraderos, el cual, en nuestros días agoniza y amenaza con derrumbarse por completo, pese a “los paños de agua tibia” que le puso la pasada administración distrital.
Creo que llegó el momento de construir un acceso a la Isla de Manga que se ajuste a sus necesidades actuales y pensando en el futuro. Su diseño debe estar basado en una solución integral que se ajuste al actual flujo vehicular, pensando en el tráfico peatonal y el aumento del uso de las bicicletas. Teniendo en cuenta que es un acceso importante hacia uno de los lugares históricos más visitados de Cartagena, se debería tener en cuenta la estética e iluminación del puente. Sin duda alguna, los mangueros agradecerán esta obra que realmente cambiará sus vidas, ya que pasaron de ser uno de los barrios más apacibles de la ciudad, lleno de tradición y con una fuerte condición residencial, a ser un lugar que a pesar de su larga historia no contempla un plan de mantenimiento para ninguno de sus puentes en la Secretaría de Infraestructura. Cabe aclarar que su hermano mayor, el puente Román, sí ha sido de interés para algunos gobiernos que lo pintan y lo maquillan para ocultar el paso del tiempo.
Para los cartageneros esta nueva propuesta de la alcaldía es totalmente plausible y se suma a la visión futurista que ha demostrado Dumek Turbay, ya que el análisis preliminar hecho con la Secretaría de Tránsito determinó que sería una solución satisfactoria con una proyección a 30 años. Obras pensadas en el futuro y que no son simples soluciones temporales a los problemas son bienvenidas por la comunidad.
