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Columna

El primer apagón en la era de los renovables 

Aproximadamente a las 12:30 hora local de España, minutos antes del colapso de la red, las fuentes renovables representaban el 78 % de la generación eléctrica del sistema ibérico.

Camilo Morales

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Lo sucedido en España, Portugal, no es un suceso menor. El rápido ascenso de la energía solar, eólica en los últimos 20 años, las políticas públicas que incentivaron con perversión al desplazamiento fuentes convencionales de energía y los movimientos ambientalistas, son algunas razones más allá de los aspectos técnicos que hoy revelan la fragilidad del sistema eléctrico europeo y que podría replicarse en otros lugares del mundo.

Pero ¿Qué sucedió el 28 de abril?

Aproximadamente a las 12:30 hora local de España, minutos antes del colapso de la red, las fuentes renovables representaban el 78 % de la generación eléctrica del sistema ibérico, con la solar contribuyendo por sí sola casi al 60 %. En cambio, las tecnologías convencionales, como las centrales de gas y la nuclear, representaban tan solo alrededor del 15 % de la matriz energética total. Esta situación no es inusual en España o Portugal, donde es habitual una alta proporción de generación renovable, especialmente en días soleados y de fuertes vientos.

Sin embargo, lo que distingue al 28 de abril es que, según Red Eléctrica de España, se produjeron dos pérdidas de generación consecutivas en el suroeste de España, probablemente relacionadas con grandes instalaciones solares. Dada la limitada disponibilidad de generación convencional, estas pérdidas inesperadas, crearon el coctel ideal para un apagón masivo.

En tan solo cinco segundos, España perdió aproximadamente 15 gigavatios de capacidad, equivalente al 60% de su demanda eléctrica nacional. La generación restante fue insuficiente para satisfacer la demanda, lo que desencadenó un fallo en cascada en toda la red. Varias unidades generadoras se desconectaron automáticamente para proteger la infraestructura y las centrales nucleares se apagaron de acuerdo con los protocolos de seguridad.

En cuestión de horas, la Península Ibérica sufrió un apagón eléctrico total. Así, toda la península ibérica y Portugal se quedaron simultáneamente sin electricidad, una situación que se prolongó durante varias horas.

¿Debemos replantear la transición energética?

La principal reacción tras el apagón es una posible reacción pública en contra de las energías renovables. Sin embargo, las renovables en sí mismas no fueron la causa principal, la lección clave es que garantizar la estabilidad, la confiabilidad y la resiliencia de los sistemas dominados por fuentes de energía renovables y sus intermitencias requiere algo más que simplemente aumentar el número de paneles solares y turbinas, o incluso sistemas de almacenamiento. Estas tecnologías deben estar respaldadas por una fuente que se ajuste a sus características y variabilidad, y si, esa fuente es el gas natural.

Las renovables a menudo desplazan a la generación convencional, que permanece inactiva durante largos periodos. Esto dificulta que las plantas de carbón, gas y energía nuclear recuperen sus costos fijos y puede desincentivar futuras inversiones. Como resultado, la disponibilidad de recursos convencionales tiende a disminuir a medida que aumenta la penetración de las renovables. Este desplazamiento conlleva notables beneficios ambientales, ya que reduce externalidades ambientales bien conocidas, como las emisiones de CO2 y otros contaminantes asociados a la generación eléctrica intensiva en carbono. Estos beneficios han justificado desde hace tiempo la concesión de subsidios e incentivos fiscales para apoyar el desarrollo de energías renovables.

Esta lógica, sin embargo, es potencialmente políticamente delicada y más frente a los hechos sucedidos y la necesidad de replantear el concepto de la transición energética. A medida que se reconoce cada vez más la necesidad de una inversión estratégica en fuentes como el gas natural y la energía nuclear, el debate sobre ampliar los beneficios fiscales a estas fuentes no hará más que intensificarse, a menos que el mundo logrará un consenso alrededor de la transición y la seguridad energética con un vector que garantice la confiabilidad de los sistemas globales y cuyo recurso sea abundante y económico.

Reflexión

El apagón masivo en España y Portugal es un duro recordatorio de la importancia de la seguridad del suministro y de lo fundamental que es para la sociedad, para la competitividad y seguridad. Y, no menos importante, para la vida cotidiana de las personas.

Los sucesos también demuestran la importancia de la producción de energía con múltiples fuentes, una carga base a partir de un energético que no sufra por las intermitencias del clima, para poder restablecer el suministro eléctrico, pero también para prevenir incidentes que puedan derivar en apagones masivos de este tipo.

El objetivo de reducir emisiones de CO2, debe estar acompañado de realismo, de tiempo e inversión en múltiples tecnologías, ampliar los incentivos a la captura de carbono, la producción de gases renovables y brindar confiabilidad al sistema con gas natural son entre otras medidas de política pública que debemos promover en nuestros países. En Colombia tenemos recursos abundantes, utilizarlos en beneficio de nuestra ciudadanía, nuestra competitividad y desarrollo serán los pilares para la energía del futuro y evitar la dependencia de terceros.

Secretario General, Naturgas

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