La noche del 22 de mayo de 1971, se estrena la película ‘Quemada’ en el Circo Teatro del barrio San Diego. El periodista Édgar García Ochoa, ‘Flash’, relató aquel acontecimiento: “Durante la proyección de ‘Quemada’ en el Circo aparece un pelaíto ombligón, con barriga voluminosa, caminando tranquilamente por Chambacú. En ese momento se oyó un grito en la sala de cine de un espectador entusiasmado. - ‘Ese es Lucho, el hijo de Mayo’. Pero no hay que ser crítico de cine para dar una opinión concreta de ‘Quemada’. En verdad que no es un film de otro mundo. Ni siquiera comercial. Se trató de hacer una película comercial con un tema imaginario sobre una colonia portuguesa y salió una trama tediosa, cansona, que a veces elevaba el entusiasmo cuando aparecían las escenas de bailes nativos (…) Pero decepción más grande tuvieron que tener los pretendidos extras de la sociedad cartagenera, a quienes tanto sacaron sudor en las escenas filmadas y a la larga son contados con los dedos quienes aparecen, aun cuando sea muy fugazmente” (Diario de la Costa, 23 mayo 1971).
La película fue un fracaso comercial en todo el mundo, sin embargo, se trata de una de las joyas de la cinematografía mundial de los años 60. ¿Qué expectativa tenían las gentes de Cartagena, no solo sobre ‘Quemada’, sino sobre el cine en general? Es decir: ¿A qué iban los sectores populares negros y mulatos cuando iban al cine? Mi apuesta es: a aprender estilos de ser pobre. Y en ‘Quemada’ no encontraban eso. Ni si quiera en el código de acción y aventuras prometidas en la publicidad de la película. De hecho, el reclamo promocional de cartelera convocaba al público a identificar en la pantalla a sus vecinos y amigos que participaron como extras, tal como lo manifiesta ‘Flash’ en su nota periodística.
En contraste, el pequeño gremio de cineclubistas, encabezados por el crítico Alberto Sierra Velásquez, estaba fascinado con todo el acontecimiento, que valoraron como histórico, y quizás irrepetible: la llegada de Gillo Pontecorvo y Marlon Brando a Cartagena, durante casi un año, para filmar.
Las gentes de Chambacú eran público de cine y, por cuenta de ‘Quemada’ aparecieron en la pantalla, por su color de piel. En efecto, Pontecorvo escogió a Cartagena, no solo por su patrimonio arquitectónico colonial, casi intacto, sino porque también el sistema socio-racial trascendió en el tiempo. Así lo podemos ver en esta convocatoria en prensa para reclutar extras: “CINE - CHISPAZOS: EL MARTES, los señores de la P.E.A. asesorados por el presidente de ASARCITECA, Alberto Carrasquilla Vélez, y el fiscal K-Q-Men, estuvieron en el barrio de San Francisco, al pie de la Ciénaga de la Virgen, detrás de La Popa, para escoger más personal de color moreno tostado” (Diario de la Costa. 18 de octubre de 1968). Allí fue cuando seleccionaron a Lucho, el hijo de Mayo.
