El periodismo deportivo colombiano está de luto. Se apagó la voz de Eugenio Claver de María Baena Calvo, el “Bate” Baena, esa voz inconfundible que durante más de cinco décadas acompañó a oyentes de Cartagena y del país entero, regalando cada mañana su saludo inolvidable: “Feliz día, feliz día…”.
Nacido en Cartagena de Indias el 28 de septiembre de 1953 y criado en el barrio Pie de la Popa, Eugenio no solo heredó la disciplina de su padre médico y el temple de su madre, sino que convirtió el deporte en su brújula de vida. Desde niño, en el colegio La Salle, se escapaba de clases para escuchar y aprender de gigantes de la radio como Napoleón Perea, Pepe Molina, Luis Alberto Payares Villa y Melanio Porto Ariza. Con una grabadora enorme que le regalaron sus padres, narraba en el Parque Centenario partidos imaginarios de baloncesto y microfútbol, sembrando sin saberlo la semilla de una carrera inmensa. Lea también: Feliz día, feliz día… Eugenio Baena
Su apodo nació en 1978, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, cuando un narrador lo presentó como el “Bate” mientras transmitía béisbol. Su estilo, único y original, quedó grabado en la memoria de miles.
Eugenio fue un periodista de cancha completa: béisbol, boxeo, fútbol, baloncesto y mucho más. Sus inicios en la Emisora Fuentes, la cobertura de la pelea de Kid Pambelé en Panamá, las series mundiales de béisbol, los Juegos Olímpicos, los mundiales de fútbol —incluido el inolvidable de Sudáfrica 2010— y los triunfos internacionales de su hija, la campeona mundial de patinaje Cecilia “Chechi” Baena, forman parte de una bitácora profesional orgullosamente admirable.
Aunque se formó como abogado, fue el micrófono su verdadera toga. Creó y lideró espacios como Buenos días, deportes, que empezó en la radio tradicional y hoy vive en las plataformas digitales, siempre con la misma pasión. Ni la pensión, ni los años, ni la tecnología lo apartaron de su oficio: hasta el final se levantaba antes de las cinco de la mañana para preparar la información que entregaba con sus compañeros Freddy Jinete y Carlos Caballero. En las tardes se le escuchaba en Caracol Radio y los fines de semana comentaba los partidos de Real Cartagena al lado de Lucho Anaya, Osvaldo Martínez y Augusto Puello en Primer Tiempo.
Amigo de sus oyentes, memoria viva de la crónica deportiva y voz imprescindible en la identidad radial de Cartagena, deja un legado que trasciende micrófonos y estadios. Por siempre reportero.
Hoy, cuando el silencio ocupa el espacio de su saludo matutino, queda la certeza de que el “Bate” seguirá resonando en la memoria colectiva cada vez que el deporte nos convoque. Porque perderlo a él es, de alguna manera, perder un pedazo de la radio que nos enseñó a vivir el deporte con emoción y respeto.
Feliz día eterno, Eugenio.

