La semana que acaba de terminar se produjeron dos tipos de eventos asociados con nuestra cultura, que nos hacen pensar que esta tiene los elementos suficientes para operar como un motor. Como motor para la construcción de ciudadanía, motor de cambio de actitudes y fortalecimiento de valores, como generador de ingresos, como estrategia para ampliar en forma impensada nuestra oferta turística, pero en especial, como un motor para el afianzamiento de lo mejor que tenemos como cartageneros, como herramienta para consolidar aquellos aspectos valiosos de nuestra identidad cultural y el sentido de pertenencia.
El primero de ellos, el martes pasado, la entrega a la ciudad de la resolución por la cual la celebración de Ángeles Somos ingresa a la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la nación, evento posterior a varias reuniones entre funcionarios del Ministerio de las Culturas con los líderes de las tres manifestaciones culturales de carácter inmaterial que tienen aceptadas la postulación y que en estos momentos se encuentran elaborando sus respectivos Planes Especiales de Salvaguardia (PES). Son ellos la Vida de Barrio de Getsemaní, las Fiestas de Noviembre y de la Independencia, y las Manifestaciones Culturales Asociadas a la Champeta. Estas tres expresiones responden a elementos centrales de lo que somos como ciudad, en especial como testimonio de una población que en casi cinco siglos ha ido apropiando y amoldando sus expresiones dentro del contexto urbano, que le dan sentido y a su vez diferenciación.
El miércoles la administración, con un encomiable trabajo desde el IPCC, presentó el programa de las Fiestas de Noviembre, tal vez con los mejores elementos tradicionales o de versiones anteriores, así como con importantes innovaciones, que permiten augurar un cambio sustancial tanto en la programación, como en el acceso a los diversos eventos, en general, en la concepción de las fiestas. Una tarea central los días que siguen creemos que radica en los esfuerzos por buscar y lograr el mejor de los comportamientos ciudadanos. Tenemos que superar la concepción de las Fiestas como la ausencia de autoridad, de orden, de normas y desconocimiento de los derechos de los otros.
Pero además se observa en la programación, para lo que resta de agosto y para septiembre y octubre, una valiosa, interesante y variada propuesta de eventos de diversos tipos, unos de carácter académico, otros como muestras, exposiciones, conciertos y puestas en escena, que nos hacen pensar que nunca antes en la ciudad habíamos tenido tal cantidad de eventos, celebraciones y manifestaciones, los que sin lugar a dudas tienen su soporte en los cientos de hacedores culturales que hay en la ciudad, que vienen desde los sectores populares pidiendo espacios y tribuna. Todo esto nos hace reafirmar que estamos ante el que debe ser realmente el motor de transformación de la ciudad.
*Sociólogo.

