Hace unas semanas fue publicado un Documento de Trabajo sobre Economía Regional y Urbano (DTSERU No. 334) que describe la situación económica y social del Catatumbo, una región históricamente marcada por la violencia que se ha vuelto más compleja por el aumento de los cultivos de coca en las últimas décadas. Me gustaría compartirles algunos de los principales mensajes del estudio que ayudan a entender la situación actual de la región.
Con excepción de Ocaña y Tibú, que concentran un poco más de la mitad de la población de la región, los municipios del Catatumbo tienen pocos habitantes y una relativamente alta población rural. Las disparidades en condiciones de vida entre las áreas urbanas y rurales hacen que el bienestar del agregado de sus habitantes no sea el mejor.
Por supuesto, esta situación se intensifica con los conflictos actuales y no ha cambiado, a pesar de la presencia de cierto capital social y el aumento reciente en inversiones como resultados del Acuerdo de Paz, a través de los municipios PDET identificados en la región.

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Hans BlumenthalEl Catatumbo es un territorio homogéneo en el rezago social de sus municipios. Los indicadores de pobreza y cobertura de servicios públicos muestran un atraso en la mayoría de los municipios frente al promedio de Norte de Santander y Colombia, con especial énfasis en la zona rural, donde las carencias son mayores.
La región es un territorio heterogéneo geográficamente: la mayoría de los municipios está en la zona más montañosa o el alto Catatumbo, El Tarra y Teorama están en la zona media, y en la parte baja de tierras planas están Tibú y Sardinata, donde se concentran los cultivos de coca. También se observa una heterogeneidad en la estructura de producción, pues algunos de sus municipios tienen mayor peso de actividades primarias, mientras que otros se concentran en las terciarias.
La generación de valor agregado es relativamente baja cuando se compara con lo observado en el Norte de Santander y en el total del país. Si bien existen algunos municipios con producción de petróleo y gas, la participación en el agregado nacional de dichas actividades es muy pequeña. Igual sucede con la producción de las actividades agropecuarias, donde predominan aquellas con sistemas productivos de poca tecnología y en un sistema empresarial dominado por micro y pequeñas empresas.
A pesar de la marcada tensión social, la región cuenta con cierto capital social que se refleja en una tradición de asociatividad en sindicatos y juntas de acción comunal que desarrollan trabajo comunitario en la región. Inclusive, existe la asociación de municipios del Catatumbo, que es un referente nacional en un campo con poco avance en el país.
Los invito a consultar el documento completo en el portal del Banco de la República (www.banrep.gov.co).