Todas las personas que deseamos el bienestar físico y mental de cada ser vivo, me incluye y por ende el planeta Tierra que es nuestra casa, aunque suene a cantaleta, nos obliga a reaccionar ante la sordera, la ceguera y la indiferencia por falta de conciencia, criterio, razonamiento, conocimiento, no sé cómo nombrarlo.
Lamentablemente continuamos utilizando cada espacio público e incluso la naturaleza a cielo abierto, como el gran botadero de artefactos y el gran basurero sin control. Playas, andenes, terrenos, huecos, rejillas de alcantarillas, lotes, terrenos baldíos son el acopio sin control de cuanta porquería se nos ocurre arrojar. Como le apuesto a la belleza, al compromiso, a la palabra, a la poesía, como sigo apostándole al planeta, convoqué a 11 escritoras para que me acompañaran en la aventura de unir nuestra voz. Como lugar de encuentro y emancipación, mientras la Tierra nos acoge y nos hace un llamado, en esta antología ‘La voz de la cigarra’, alzamos la voz por aquello que no puede hablar: el bosque que arde en silencio, el hielo que llora su lento adiós, el mar que traga plásticos y memorias, el animal que huye de un hogar desaparecido. Son versos nacidos del asombro y del duelo, de la ira y del amor, de la urgencia por cuidar lo que aún respira.
Cada poema es un eco, un llamado, una advertencia, una plegaria; porque en tiempos de incendio, la poesía es también agua. Porque donde la destrucción avanza, la palabra puede sembrar. Aquí, doce vibraciones convergen como un solo corazón que late por la Tierra. Que esta lectura nos recuerde que escribir es también resistir, y que cuidar el planeta es el acto más profundo de humanidad.
“Muchas cosas necesitamos para sostener la vida; pero el amor, la belleza y la tierra son imprescindibles”: Gabriela Mistral. ‘La voz de la cigarra’, en un mundo que gime bajo el peso del olvido y la indiferencia, donde enterramos más basura que semillas, donde encerramos a los animales y soltamos nuestra indiferencia, donde envenenamos el mar y pretendemos que se disolverá..., estas páginas se alzan como un canto necesario, una súplica vestida de metáfora, una lluvia de versos que busca reverdecer la conciencia.
‘La voz de la cigarra’ es de tierra, de agua, desde la sensibilidad femenina, cantos que abrazan los hielos y acarician los mares. Palabras tibias para los fríos, versos de hielo que denuncian el calentamiento global. Esta antología no es solo poesía: es acto, es oración, es resistencia. Cada poema es una semilla que germina esperanza, un río que fluye con la urgencia de quien sabe que la Tierra no puede esperar.
El 12 de septiembre de 2025, en el Museo Histórico, acompañadas de Moisés Álvarez Marín, estaremos haciendo la presentación para todos aquellos que, en acto de devoción hacia el planeta, deseen acompañarnos. Entrada libre.
*Escritora.

