Tras muchas desventuras llegó a la Costa, casi sin fuerzas. Sabía que las respuestas y certezas a sus dudas e incertidumbres solo las encontraría en el templo de Apolo. Allí estaba la mejor de las profetisas, la Sibila de Cumas. La preferida de Apolo le dio la infausta noticia: si deseaba algún día llegar a su destino, antes debería descender al inframundo. Nuestro héroe le preguntó cómo entrar a ese horrible sitio; para sus adentros pensaba en cómo garantizar la salida cuando hubiese llegado al mundo de los muertos. La profetisa, adivinando los temores de Eneas, le explicó que de allá solo habían escapado Orfeo, Teseo y Hércules, y que si pretendía regresar debía ofrecerle un ramo de oro a Proserpina, la diosa del inframundo y reina de los muertos.
Para ello Venus, la madre de Eneas, envió aves que lo guiaron al árbol con la rama de oro. Acompañado por la Sibila descendió al inframundo donde el barquero, al ver el ramo de oro, aceptó llevarlos al mismísimo infierno. Allí vieron las almas de los muertos, los suicidas, los condenados; sus oídos sufrieron con los desgarradores lamentos y los horribles y eternos tormentos de los habitantes del Averno. Por fin encontró a Anquises, su padre, en los Campos Elíseos, donde yacen los justos. Anquises le mostró el venturoso futuro. Luego de tan espantoso viaje regresó al mundo de los vivos por las puertas del sueño.
Lo anterior es un resumen de ‘La Eneida’, de Virgilio, desde entonces la humanidad sabe que es más fácil caer que levantarse.

Menos resoluciones, más seguridad jurídica
Iván Martínez IbarraMentes perversas y obnubiladas pueden pensar que el infierno de nuestra Colombia inmortal comenzó tan solo hace tres años; y sus razones tendrán; sin embargo, es menester reconocer que nuestra caída se inició hace décadas y que por mucho que se haya intentado cada cuatrienio, caemos más profundo.
Eso sí, es imposible negar que nuestros recientes gobernantes, muchos de sus seguidores, e inclusive buena parte de la oposición, actúan como el Lucifer de Milton en su paraíso perdido, “es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo”. Con ello pretenden hundirnos cada vez más en el caos para reinar mejor. Tengo para mí que jamás encontraremos el ramo de oro ni la Sibila (que debería ser una utópica especie de inteligencia artificial) que nos ayuden a salir del averno.
Es el esfuerzo constante, la disciplina y la unión de todas las fuerzas del país, con un liderazgo constructivo, lo que nos permitirá salir de este infierno. Al menos eso fue lo que le quiso decir la Sibila a Eneas: “Fácil es el descenso al Averno: de noche y de día está abierta la puerta del negro Dis; pero volver atrás los pasos y regresar al aire de arriba, eso es la obra, esa es la verdadera fatiga”.
*Profesor Universidad de Cartagena.
