Cuando los europeos llegan al Caribe, hace 500 años, cambia nuestra cultura visual. Las rutas marítimas favorecieron la circulación de personas, ideas, mercancías y capitales entre gentes de todo el mundo. De ahí que el Caribe lo absorbe todo, en especial las imágenes. La cultura visual engloba toda manifestación de la imagen: esculturas, pinturas, grabados, impresos, mapas, escudos, exvotos, altares, modas y prácticas del vestir, vistas, emulsiones, transparencias, alegorías, daguerrotipos, fotografías, celuloides, hasta llegar a las imágenes digitales de hoy.
Cuando el mundo se vuelve mundo en el Caribe, ya la imagen era mercancía, pues había gente dispuesta a pagar por un cuadro. Desde el siglo XVI por el puerto de Cartagena circulaban cuadros religiosos que venían de Cádiz rumbo a Quito y Lima. Aquí destaca la iconoclastia católica, es decir, ese universo inagotable de imágenes religiosas que moldeó nuestra manera de ver el mundo, hasta el día de hoy. Las rutas marítimas comerciales formaron un sistema de comunicación que conectaba una red de puertos entre el Mar Caribe y el Mar Mediterráneo, y por ahí, se conectó el mundo entero. De manera, pues, que la imagen como mercancía supuso una feroz competencia comercial para satisfacer las expectativas del gusto visual de las gentes de cada orilla, isla o continente.
Pasar de la imagen fija a la imagen en movimiento era cuestión de tiempo. Ahí, la tecnología jugó papel clave. Así tenemos que la imprenta llega a Cartagena en 1794 y la ciudad llega a tener más de doscientos periódicos en el siglo XIX; hacia 1810 es avistado en este puerto, un eclipse de sol con lentes de un gabinete óptico; en la calle de Dolores, en 1842, aparece un taller de daguerrotipo; en 1846 se presentan el cosmorama y el diorama en el Palacio de la Inquisición; en 1849 llega el fantascopio o disco mágico, es decir, uno de los primeros artefactos que pone la imagen en movimiento; en 1868 se publican las primeras fotos panorámicas del paisaje urbano; y, en agosto 1897 se presenta el vitascopio de Edison, y en diciembre se proyectan películas del cinematógrafo Lumiere. La llegada de la tecnología de la imagen abrió el interés público por el pensamiento científico, lo que chocaba con el pensamiento clerical.
En 1774 aparece el primer teatro de comedias, llamado El Coliseo, esto conectó las compañías dramáticas locales con las compañías extranjeras. Son cruciales los aportes del teatro y la prensa a la cultura visual relativos a la moda, el buen gusto y los estilos de vida. Así se publicó la sección ‘Revista de Modas’ en el periódico La Aurora en 1868, donde recomiendan peinados y tocados para la mayor elegancia femenina.
Para cuando se proyecta la primera película, ya había público de cine en Cartagena y nuestra cultura visual cambió para siempre.

