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Columna

Identidad y valores

“Debemos volver este 1 de noviembre por la movilización hacia el disfrute sano y la solidaridad sano desde emisoras de radio, el apoyo desde...”.

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

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El próximo sábado 1 de noviembre empieza un periodo de tres meses donde las manifestaciones culturales se convierten en el eje o el centro de múltiples dinámicas sociales y económicas. Existe un imaginario desde hace muchos años de que todo lo serio y trascendental termina el 31 de octubre.

Lo particular es que viene tomando fuerza la idea de que los valores, los compromisos, las responsabilidades entran en una especie de letargo, de vacaciones y, por lo tanto, todo aquello que se parezca a derechos, legalidad, legitimidad, respeto y deberes entran en un largo aplazamiento o por lo menos no son prioridades y pasan a segundo plano, cuando por el contrario debería ser el momento, la ocasión propicia para implementar los instrumentos que sean necesarios o convenientes para avanzar en el fortalecimiento de aquellos aspectos que conforman el capital más valioso de una sociedad, la confianza pública, la identidad con unos propósitos, el sentido de pertenencia a una comunidad, la valoración de todo aquello que nos une y nos relaciona, en especial en la consolidación de la certeza que podemos ser mejores como personas y como sociedad.

Este 1 de noviembre debería ser tomado por todos, instituciones educativas públicas y privadas, entidades gubernamentales, medios de comunicación, asociaciones y organizaciones de todo orden para propiciar el fortalecimiento de todo aquello que consideramos positivo, conveniente y deseable a nivel colectivo.

Los aprendizajes más consistentes y duraderos son aquellos que hacemos desde el juego, la lúdica, las celebraciones festivas. No solo son los que más nos impactan, recordamos y aplicamos en nuestra vida cotidiana, también son aquellos que más conservamos y valoramos. Por eso desde este 1 de noviembre con la celebración de Ángeles Somos, deberíamos empezar una etapa de propiciar la bondad, la solidaridad, la empatía, la colaboración. No son los momentos difíciles los únicos que nos hacen fuertes, es también el reconocernos en los demás, en intercambiar, establecer acciones de reciprocidad, de valoración del otro, de compasión con los demás. Esa que es la esencia de nuestra manifestación cultural que ya es patrimonio cultural inmaterial del ámbito nacional, debería ser además el punto de partida para estos tres meses, donde más fácilmente nos mostramos realmente como somos.

Debemos volver este 1 de noviembre por lo que ya se hizo en los años anteriores, la movilización hacia la solidaridad y el disfrute sano desde emisoras de radio, el apoyo a la celebración desde instituciones públicas, como lo que hizo la Alcaldía el año anterior en barrios y corregimientos, la presencia de empresas privadas promoviendo y apoyando grupos y organizaciones de barrios populares, y en general haciendo de esta celebración, centrada en los niños, la oportunidad de consolidarnos en nuestros valores e identidad cultural.

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