El pasado viernes tuve la oportunidad de participar como panelista en el conversatorio “Periodismo y Fiestas de Independencia”, realizado en la Casa Bolívar, un espacio convocado por el Ministerio de las Culturas, el IPCC y el Comité por la Revitalización de las Fiestas. Fue una conversación necesaria sobre el papel que tenemos los comunicadores en la preservación de la memoria festiva de Cartagena.
En el encuentro, la periodista Génesis Aguilar, de El Universal, compartió la experiencia de un “escuadrón de las fiestas”, un grupo de reporteros dedicados exclusivamente a cubrir cada detalle del proceso festivo. Su ejemplo mostró cómo el periodismo puede acompañar y fortalecer el espíritu cultural de la ciudad. También resultó inspirador escuchar a Mincho Paternina, quien evocó los tiempos en los que los periodistas radiales hacían un trabajo riguroso, con entrevistas en cada uno de los eventos. Además, destacó que la música novembrina era protagonista en las emisoras. Esa tradición sonora, que aún vive en el corazón de muchos, forma parte de la memoria que debemos seguir alimentando.
Las Fiestas de Independencia son, en esencia, un encuentro con nuestras raíces. Desde los cabildos en los barrios hasta el reinado popular, cada espacio cuenta una historia de comunidad, creatividad y resistencia. Por eso, el periodismo tiene el hermoso reto de contar esas historias con cercanía, sensibilidad y respeto; de visibilizar a los actores festivos que mantienen viva la tradición; y de convertir cada crónica en una oportunidad para comprendernos mejor como ciudad.

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Hans BlumenthalPero esta tarea no es solo de los medios, también es una apuesta de la academia. Es fundamental seguir formando comunicadores comprometidos con su entorno, capaces de narrar con orgullo las historias que tejen nuestra identidad.
En la UTB, por ejemplo, los estudiantes publicaron recientemente una revista con relatos de actores festivos, en su mayoría mujeres. Ellos tuvieron la oportunidad de conocer de cerca esas historias, visitar sus casas y escuchar sus voces, entre ellas la de la mujer que cada año se disfraza de “la cobra”, símbolo de creatividad y persistencia popular. Es en esas experiencias donde la formación académica se encuentra con la vida real de la ciudad.
El 11 de noviembre es, ante todo, un recordatorio de que Cartagena fue la primera ciudad del actual territorio colombiano en declararse libre del dominio español en 1811. Esa gesta sigue siendo una fuente de orgullo y de identidad para todos los cartageneros.
Celebro que Minculturas y el IPCC sigan promoviendo espacios de diálogo y reflexión. Nos recuerdan que comunicar sobre las fiestas es participar de un acto de memoria colectiva. El periodismo —junto con la academia— tiene la misión de mantener viva la verdad festiva y seguir contando las historias de revitalización.
*Periodista y profesor. Magíster en Comunicación.