En el mundo de la música hay personajes que permanecen en la memoria colectiva más allá de su tiempo terrenal. Se les recuerda con afecto. Su legado se acaricia como un tesoro. Es el caso de Remberto Sotomayor García, nacido en Turbaco el 22 de noviembre de 1925. Cumpliría hoy 100 años de vida. Partió al mundo de la nada el 15 de enero de 2012 después de esculpir su nombre con brillo en la musicalidad popular del Caribe colombiano.
Su gran talento no lo tuvo en la composición sino en la interpretación de la trompeta, con dominio absoluto de la técnica. Se convirtió en maestro que supo transmitir sus conocimientos a muchos otros músicos que buscaban abrirse paso en el mundo de los instrumentistas. No solo enseñó a trompetistas sino a percusionistas, saxofonistas, clarinetistas, trombonistas, bajistas, guitarristas. Uno de ellos, Carlos Quintana, director de la orquesta Heroicos que hace parte del musical Sabrosura puesto en escena por Boris García, es una auténtica sensación. Son muchísimos los músicos que se nutrieron de la sapiencia del Pollo Sotomayor, tanto en Turbaco como en Cartagena.
Recibió clases de Armonía con el maestro Adolfo Mejía en la Escuela de Bellas Artes de Cartagena. En Turbaco creó su primera orquesta, Los Pipiolos, y luego se integró a la Orquesta A No 1 del maestro José Pianeta Pitalúa, su creador y dueño, actuando en el Hotel del Caribe. Saltó a la orquesta de Emisoras Fuentes donde cosechó muchos triunfos y adquirió el remoquete que le acompañaría toda su vida. Esperaban a Lucho Bermúdez y Matilde Díaz para un show especial. Tardaban y simuló boxear con un compañero. Al cuadrarse para el round lanzó la frase: “Soy el pollo Sotomayor”. Nunca más sería Remberto. El pollo Sotomayor había nacido para siempre.
Hijo de Luis Sotomayor Arnedo y Luisa García Espinosa, decía que su vena musical venía de los Arnedo. Aunque en ambas ramas familiares había talentosos músicos. Se casó con Rosario Marrugo. Varios hijos son músicos y en su casa de Turbaco se conserva el piano que le regaló Simón Elles, gerente del Casino del Caribe, que funcionó por años en El Laguito. El Pollo dejó ahí una huella imperecedera.
Fue director de la Banda del departamento de Bolívar. Abandonó su trompeta a los 57 años por problemas dentales. Nunca dejó la docencia. Enseñaba. Orientaba. Su bisnieto Gerónimo le sigue los pasos en la trompeta. Hoy, en la Secretaría de Cultura de Turbaco, se rendirá homenaje al gran Pollo Sotomayor. Dirigirá su hijo Luis Carlos Sotomayor.

