Justamente este 25 de diciembre se cumplen 85 años desde que el dirigente conservador Laureano Gómez trató sobre la corrupción de los congresistas en esa institución del poder público. Veamos lo que relacionó en esa oportunidad: (fuente diario el pacifico de Cali, 25 de diciembre de 1940) “Los motivos para no volver al Congreso son muy sencillos: desencanto y aburrimiento. De muchacho diome la afición de ir a las barras y conocí bastante el Senado, donde asistí a don Miguel Antonio Caro y la cámara donde hablaban Guillermo Valencia y Oscar Terán.
Mi actuación ha sido larga, y toda actuación larga aburre al actor y a los espectadores, esa aburrición no tiene cura, sí coincide como es mi caso con una curva de decadencia de la institución, como digo, conocí el Senado admirable de 1903, después en las cámaras a las que he acudido vi trabajar a ciudadanos eminentes que llenaban su cometido de legisladores con un gran sentido del deber, una real capacidad y el auténtico esfuerzo por producir el trabajo útil, conocí el esmero solicito con que antes se intervenía en la formación de las leyes y lo comparo con el desgaire con que se hace ahora, en el estado a que ha llegado el Congreso, la preparación, el estudio, el conocimiento, la demostración, el raciocinio no tienen cabida, son inoperantes y baldíos, el Congreso se mueve con un truco y yo conozco el truco, sé en qué consiste hasta en sus menores detalles, cómo se inicia, en qué manera se desarrolla y la manera como se le hace actuar para conseguir un éxito infalible, es un truco que yo no puedo emplear por un sentimiento de dignidad personal de modo que lo que he tratado de hacer y lo que tal vez pudiera hacer todavía no sirve de nada, y lo que sirve para el éxito parlamentario yo no lo puedo hacer, sobro, me ocurre además lo que algunos niños con los juguetes mecánicos, se encantan con ellos cuando ignoran el mecanismo que los hace andar, pero si llegan a descubrir el resorte y la ruedita se aburren y los tiran; dejo el Congreso con la sensación de que queda atrás algo que no vale la pena porque está dañado y corrompido hasta el tuétano." —Laureano Gómez .
Pasados esos 85 años, nuestra amada patria enfrenta un panorama marcado por la corrupción. La Fiscalía imputó cargos a los exministros del Interior Luis Fernando Velasco y Ricardo Bonilla por su presunta participación en un nefasto entramado dentro de la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos y Desastres), de donde se direccionaron contratos y favores que comprometen la función pública.

Trump se reunió con Xi: más cálculo que cambio de rumbo
Hans BlumenthalLa filtración de chats reveladas por El Espectador deja ver conversaciones entre la secretaria privada del señor Bonilla, en ese entonces ministro del Interior, Alba Nuri Martínez y su enlace con el Congreso, Andrea Ramírez. En ellas se trata sobre el senador Julio Estrada, Ramírez afirmó: “Ese señor no me gusta; no firmaba la ponencia hasta que no le diera cita con el ministro”.
En esa misma imputación de cargos sale a relucir el nombre de Julio Elías Chagüí. Se le relaciona con un supuesto interés para la entrega de un contrato en Sahagún-Córdoba, INVIAS también aparece en el escándalo, en particular con la participación de María Alejandra Benavides, a quien le habrían ordenado reunirse con el senador Chagüí, quien le habló a la exasesora de 3 proyectos, uno en Lorica, otro en Los Córdobas y, uno último, en Tierralta, por valor de 15.700 millones de pesos. El senador es del Partido de la U.
Otro episodio grave es el del representante a la Cámara Ape Cuello, señalado por impulsar el ascenso de Luz Cristina López al Ministerio del Deporte, desde donde se habrían direccionado dos contratos por 24 mil millones de pesos hacia el Cesar, favoreciendo a sus aliados regionales.
No solo son actos de corrupción, sino también de arbitrariedad. El representante Miguel Polo Polo protagonizó uno de los actos más indignantes de la historia del país: al vandalizar la obra “mujeres con las botas bien puestas” donde el citado arrojó a una bolsa de basura las botas que simbolizan los actos despiadados sobre los falsos positivos, luego incumplió el acto de desagravio ordenado por una tutela, entrando en desacato al no asistir a la ceremonia respectiva y mostrando un total desprecio por el dolor ajeno.
Finalmente, el senador J.P. Hernández continúa con un comportamiento misógino y agresivo. Se recuerda que hace aproximadamente 3 años realizó una conciliación con la senadora María José Pizarro, sin embargo, desde esas épocas continúa con unos actos mezquinos y en extremo groseros contra la señora Pizarro y otros, dejando entrever que ante sus bravuconadas no hay una justicia efectiva que modere su grotesca lengua.
Frente a todo esto, el país debe mirar con atención las elecciones del 8 de marzo. Si seguimos eligiendo a quienes degradan la política, Colombia jamás saldrá de la corrupción, ni de la oscuridad a la que nos tienen sometidos.
