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Columna

Que tiemblen los porteros...

“Que tiemblen los porteros y todos los perdedores por el error del presidente, de hacer campaña electoral con decisiones económicas como el alza exagerada del salario mínimo...”.

Mauricio Cabrera Galvis

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Era lo que se decía el siglo pasado cuando el gobierno cambiaba de partido político y hasta los empleados más rasos del gobierno eran despedidos, para nombrar a los partidarios de los nuevos dueños del poder. Ahora va a pasar lo mismo, pero tiemblan no solo los porteros, también los meseros, los mensajeros o las empleadas de servicio doméstico, para no mencionar sino a algunos de los grupos que van a salir perdiendo con la exagerada alza del salario mínimo,

Llevar más de 20 años escribiendo y argumentando contra los economistas ortodoxos que en determinadas circunstancias el salario mínimo puede subir por encima de la inflación sin que cause más inflación o desempleo, me da la tranquilidad para criticar la última alza sin temor a que me descalifiquen por neoliberal o uribista.

Mi crítica parte de dos hechos evidentes: uno, que en economía no hay leyes universales ni verdades absolutas que sean aplicables en cualquier circunstancia; y dos, que en cualquier decisión de política económica siempre hay ganadores y perdedores. Como dijo el exministro Cristo, subir el salario mínimo por encima de la inflación sí, pero no así.

Los ganadores directos son los 2,5 millones de trabajadores que ganan el SMLV y los que reciben pensión mínima igual al SMLV. También hay ganadores indirectos como los constructores de vivienda VIS y VIP, que van a aumentar precios en 23%, o los importadores, pues con la revaluación del peso buena parte del aumento de la demanda que generen los mayores salarios se va a ir a comprar productos de China.

Los perdedores son más numerosos. Con el encarecimiento de los servicios de vigilancia, no solo por el SMLV, sino por la reducción de la jornada y los recargos nocturnos, ya en muchos edificios de clase media se están planteando reducir turnos, contratar vigilantes informales o reemplazarlos con cámaras,

Lo mismo está pasando en los restaurantes, donde si no cierran, van reducir personal o contratarlos informalmente, y el sindicato de empleadas del servicio doméstico advierte que se va a incrementar la contratación informal. También pierden las empresas exportadoras de productos agrícolas (flores, aguacate, café), que con un peso muy revaluado van a despedir gente para poder seguir compitiendo.

Se podrían dar más ejemplos concretos, pero en general los grandes perdedores son los trabajadores, que van a perder sus empleos formales, y todos aquellos cuyos ingresos solo subirán con la inflación y sus gastos se incrementarán más, es decir todos los trabajadores informales y la clase media vulnerable.

Y perderemos todos los colombianos, pues según Minhacienda, el costo fiscal del aumento del salario mínimo será de $7 billones, que pagaremos con mayores impuestos.

Entonces que tiemblen los porteros y todos los perdedores por el error del presidente, de hacer campaña electoral con decisiones económicas como el alza exagerada del salario mínimo, que si le pueden dar un par de millones de votos, pero a costa del bienestar de millones de colombianos.

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