El béisbol tiene la magia de ser un deporte y, al mismo tiempo, una metáfora de la vida y de los desafíos que afrontan las organizaciones.
Las predicciones matemáticas y las estadísticas previas a la postemporada de la Mayor League Baseball (MLB) no fallaron: luego de vencer a los Toronto Blue Jays, los Ángeles Dodgers se coronaron campeones de la MLB 2025 en una final dramática que se decidió en siete juegos. Al frente de este éxito estaba el mánager Dave Roberts, quien entiende, como todo líder, que gestionar un equipo implica tomar decisiones difíciles, mantener la calma en momentos críticos e inspirar a un grupo diverso de talentos excepcionales hacia un objetivo común. En las empresas, así como en el béisbol, el papel del líder también consiste en declarar límites, establecer desafíos y llevar a los miembros del equipo al siguiente nivel mientras reconoce hasta dónde puede exigirles.
Las decisiones de Roberts no siempre son lógicas. Por ejemplo, cuando movió a Mookie Betts del jardín derecho al campo corto, aun con la serie 3-2 en contra, o cuando dio la confianza a Miguel Rojas en el séptimo juego para batear (incluso cuando tenía más de un mes sin conectar un hit). La innovación en el desarrollo de la estrategia a veces parece descabellada. El reto es atreverse a hacerlo.
Así ocurre en las organizaciones: los líderes visionarios se arriesgan a romper con lo tradicional y proponen ideas tan audaces que parecen locuras. Sin embargo, la confianza en el equipo y en su capacidad individual para ejecutar esas ideas es lo que hace que las estrategias más atrevidas sean las que marcan la diferencia. La innovación no nace de planificaciones perfectas, sino de la valentía de persistir en ideas que otros no ven claras.
En el béisbol eso se traduce en decisiones tácticas en entradas decisivas, como cambios intempestivos de pitcher o mantener en el terreno a un veterano cuya experiencia vale más que sus estadísticas recientes. En el mundo empresarial, por su parte, se requieren colaboradores que no solo cumplan con su rol técnico, sino que también inspiren con el ejemplo, generen cultura positiva y empujen a colegas hacia su mejor versión. El éxito sostenible no se basa únicamente en números, sino en el carácter, la resiliencia y la influencia que se tiene sobre un equipo.
De esta temporada de la MLB aprendimos que el camino al éxito —ya sea en el deporte o en el entorno empresarial— requiere visión, confianza y liderazgo. Las decisiones creativas no siempre serán comprendidas, pero es en ese espacio entre lo convencional y lo audaz donde nacen los campeones.
Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.
*Profesor de la Escuela de Negocios, Leyes y Sociedad, UTB.

