El inicio de un nuevo año suele estar acompañado de deseos y propósitos que esperamos nos orienten durante los siguientes meses. Las buenas intenciones que se desprenden de nuestros anhelos constituyen un motor que nos moviliza hacia una mejor comprensión de nuestra individualidad y, en algunos casos, a reflexionar acerca de la forma como habitamos el mundo.
Los contextos sociales complejos en los que cohabitamos nos desafían a convivir en ambientes cada vez más fragmentados y excluyentes. Por ello, el desarrollo de habilidades como la reflexividad, la inteligencia emocional y la comunicación asertiva resulta crucial para enfrentar entornos marcados por la contradicción de intereses y la polarización.
En este entramado social, se hace presente la autoafirmación excesiva del yo, que tiende a desconectarnos de los otros, introduciéndonos en una realidad limitada y distorsionada. Frente a ello, resulta necesario apostar por la gestión de la convivencia, el reconocimiento y la valoración de las diferencias.
En un momento de distanciamiento ideológico y social, nuestra responsabilidad ética nos convoca al cumplimiento de las normas, al respeto por los bienes comunes y a la construcción de acuerdos que hagan posibles soluciones colectivas. Practicar la libertad y la felicidad como elementos determinantes para el desarrollo de una buena vida nos invita a ir más allá de aquello de nos separa, a reconocernos mutuamente y a caminar juntos, viviendo de modo fraterno y con disposición al diálogo.
La sociedad, agotada por las desavenencias, reclama para este nuevo año personas virtuosas, capaces de impulsar transformaciones significativas; ciudadanos libres cuyas acciones favorezcan una convivencia fraterna, construida desde la cotidianidad y sustentada en la humildad, la empatía y el compromiso con la búsqueda del bien común.
Propongámonos abrazar nuestra autenticidad, actuar desde el corazón, con honestidad y sin temor al juicio, y alejarnos de la soberbia y la prepotencia a las que el ego nos predispone. Como ciudadanos libres, caminemos juntos, reconozcamos la existencia de intereses diversos, evitemos la abulia, la profundización de las brechas sociales y el interés de dominación. De este modo, podremos transformar las diferencias en oportunidades y avanzar, como sociedad consciente de sus derechos y deberes, hacia formas de vida más justas.
*Vicerrectora Administrativa Fundación Universitaria Colombo Internacional UNICOLOMBO.

