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Columna

El árbol del Festival de Cine

“Que este afiche y la dirección de Margarita Díaz sean el punto de quiebre del Festival, hacia otras formas de relaciones sociales y...”.

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

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La semana anterior se presentó el afiche del 65° Festival Internacional de Cine de Cartagena, en un ambiente de creatividad, imaginación, memorias, pero en especial, de muestras de ese enorme talento que hay en la ciudad, en sus sectores populares, en la vida cotidiana, alrededor de diversas expresiones que dan cuenta de cambios, transformaciones, adaptaciones, pero mostrando diversas facetas de una ciudad que se le empiezan a proporcionar los medios y ambientes para mostrar su riqueza. Con un diseño original y de gran creatividad se mostraron, en tal vez menos de dos horas, grupos musicales de gran calidad y diversidad en sus interpretaciones, un guion con magnífica conducción del presentador, con la mezcla de pequeñas escenas de teatro, conversatorios y una mágica descripción del afiche con la exposición de su diseñador.

Tiene que haber gran claridad y comprensión de la directora del Ficci, Margarita Díaz Casas, de lo que ha sido el cine y el Festival en la ciudad, en la configuración de los imaginarios y en la construcción de las representaciones personales y colectivas que se dieron en la Cartagena de los años 50 al 90, pues de otra forma no era viable esperar que el resultado fuera un árbol como centro de un amplio conjunto de componentes visuales, que a su vez dan cuenta de procesos sociales y culturales ocurridos en la ciudad. Este fenómeno, como lo ha descrito en diversas columnas y en algunos de sus libros Ricardo Chica, son los que permiten entender bien el alcance y significados del afiche, que como en otras ocasiones estuvo brillante, ampliando algunas ideas sobre lo que representa. Es posible que dentro del grupo de trabajo que dio a luz este afiche existieran diversas comprensiones de lo que los arboles han significado en diversos pueblos, prácticamente de todos los continentes y a lo largo de siglos, como expresión de crecimiento, fuerza, interconexión, como puentes entre el cielo y la tierra, entre la estabilidad y los cambios. Nuestro árbol del Festival da cuenta de esas interrelaciones sociales, de la búsqueda de mejores condiciones para ver más allá, para describir cómo en el ascenso se expresan posibilidades de tener mejor visión. Los árboles no solo son expresión de la naturaleza, también de experiencias humanas, de relaciones colectivas que van siendo parte de la identidad de una comunidad, como por ejemplo nuestro ‘palito de caucho’.

En muchas culturas la muerte de un árbol significa más que el fin de la vida, puede simbolizar transformaciones y posibilidades de nuevos comienzos y confiamos en que este afiche y la dirección de Margarita Díaz sean el punto de quiebre de la conducción del Festival, hacia otras formas de relaciones sociales y culturales alrededor de nuevas y tradicionales manifestaciones y experiencias propiciadas desde el cine. Debe ser parte de la construcción de esa nueva ciudad que nos merecemos.

*Sociólogo.

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