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Columna

Sin viento a favor en 2026

“Barranquilla empieza 2026 con menos margen para aspirar a una mejora de nota a corto plazo. En otras palabras: Barranquilla paga un precio cada vez más alto para sostener su solvencia”.

Tatiana Velasquez

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En su más reciente evaluación, publicada el 19 de diciembre de 2025, Fitch Ratings mantuvo la calificación internacional de largo plazo de Barranquilla en ‘BB’, pero revisó su perspectiva de positiva a estable. En el mismo paquete de acciones sobre gobiernos locales, la calificadora les bajó la nota a Bogotá y Medellín.

Esas decisiones se produjeron después que Fitch le rebajó, el 16 de diciembre, la calificación soberana a Colombia de ‘BB+’ a ‘BB’. Esa evaluación está por debajo del grado de inversión: los prestamistas ven más riesgos y por eso exigen condiciones más estrictas para autorizar créditos.

¿La razón de fondo? El llamado ‘techo soberano’. Fitch explicó que las finanzas locales en Colombia están sujetas a decisiones del Gobierno Nacional y, por esa dependencia, las administraciones regionales no pueden ser calificadas por encima de la nota soberana. En otras palabras: si el país baja su calificación, el margen para que una ciudad suba la suya se estrecha, incluso si sus cuentas locales se mantienen estables o no cambian demasiado.

En el caso de Barranquilla, la ciudad no perdió su calificación, pero el cambio en la perspectiva le puede afectar. En lenguaje simple: Fitch dejó de ver un viento a favor, salvo que ocurran hechos relevantes. Este cambio importa porque en mayo de 2025 la evaluadora había revisado la perspectiva de Barranquilla a positiva: veía el viento a favor a mediano plazo.

En su reporte de diciembre, Fitch también incluyó algunos elementos que muestran puntos débiles en las finanzas barranquilleras. Por ejemplo, la agencia calificó la robustez de ingresos de la capital del Atlántico como “más débil”, comparada con Bogotá y Medellín. Y también la ubicó como “más débil” en su flexibilidad de deuda y liquidez, es decir, en qué tan holgada está ante una presión de caja o compromisos de deuda.

Ahora con perspectiva estable, Barranquilla empieza 2026 con menos margen para aspirar a una mejora de nota a corto plazo. Además, en un entorno de calificación país más baja, el financiamiento para los gobiernos locales puede volverse más costoso o difícil.

Y las calificaciones son cruciales para Barranquilla, pues su modelo de desarrollo está cimentado sobre una billonaria deuda.

En 2025, por ejemplo, firmó varios créditos para sustituir créditos y liberar capacidad de pago para ejecutar el Plan de Desarrollo ‘Barranquilla, a otro nivel 2024-2027’. La sustitución de mayor cuantía la firmó con JP Morgan por US $83,3 millones -unos $350.000 millones- para reemplazar un préstamo en dólares suscrito en 2022 con una entidad alemana.

En el más reciente Índice de Desempeño Fiscal, Barranquilla logró la clasificación de ‘solvente’, un resultado asociado a su recaudo y ejecución; pero el mismo informe dejó ‘señales de alerta’ sobre el peso del servicio a la deuda, que representa el 32% del gasto corriente.

En otras palabras: Barranquilla paga un precio cada vez más alto para sostener su solvencia.

*Cofundadora de La Contratopedia Caribe.

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