El recientemente elegido nuevo alcalde de Nueva York tomó posesión de su cargo jurando con la mano sobre un Corán. De Mamdani se han dicho muchas cosas: que si es musulmán, que si nació en Uganda y sus orígenes están en India, que si es socialista, etc. No es habitual que el alcalde de la ciudad más importante del mundo sea de una minoría religiosa, haya nacido fuera del país y, además, se declare seguidor de una ideología históricamente rechazada por la mayoría de la sociedad de su país. Pero Mamdani une todos estos elementos en su persona y se presenta con ellos por bandera para constituirse como una alternativa del partido demócrata al movimiento MAGA del presidente Trump.
Mamdani tiene hoy por hoy una limitación: al no ser nacido en Estados Unidos no puede presentarse a la presidencia del país (Artículo 2 de la Constitución). Pero aun así podría ocupar otros puestos relevantes en la administración y, sin duda, puede ejercer influencia importante en la política nacional. Ahora bien, hay que tener en cuenta que, como otras figuras destacadas de los demócratas del estilo de Alexandria Ocasio Cortez (que sí es nacida en EEUU), los rasgos personales e ideológicos que caracterizan a Mamdani pueden ser vistos como perfectamente normales en el norte de la Costa Este del país o en Europa Occidental (donde, por ejemplo, tanto el alcalde de Londres, como el primer ministro británico han sido ya de origen asiático y, en el caso del regidor de la capital, de religión islámica), pero son totalmente marcianos para gran parte de la población que vive entre las dos costas americanas. La figura de Mamdani es interesante como símbolo de transformación social, pero ni mucho menos representa a la todavía mayoría blanca, europea y cristiana del país.
