La sociedad de la información ha evolucionado hacia dinámicas sociales mediadas por algoritmos. En este nuevo entorno, los datos adquieren un valor estratégico al convertirse en insumo para decidir, producir conocimiento y ejercer el poder. Así, en la escena contemporánea, las dinámicas de poder han pasado de sustentarse en poseer los medios tradicionales de producción a controlar los datos y las capacidades para capturarlos, procesarlos e interpretarlos.
En sociedades nutridas por sistemas digitales y algoritmos, la databilidad emerge como una capacidad estratégica que condiciona los niveles de visibilidad, competitividad e influencia de sujetos y organizaciones a partir de su relación con los datos y las capacidades para capturarlos, procesarlos e interpretarlos. Bajo estas condiciones, se requiere del desarrollo de nuevas competencias socio-técnicas orientadas a producir, interpretar y transformar datos en información de calidad, así como a fortalecer habilidades adaptativas, comunicativas y relacionales que permitan actuar críticamente en entornos marcados por la incertidumbre y la acelerada transformación tecnológica.
En escenarios complejos como el que puede observarse en la actual campaña por la Presidencia de Colombia, sobresale el poder del dato y su capacidad de incidir en la toma de decisiones. En este contexto, los individuos nos vemos abocados a interactuar con realidades modeladas por algoritmos que influyen en los contenidos que circulan en medios de comunicación y en las redes sociales, interviniendo en la manera en que los sujetos perciben, interpreta y jerarquiza la realidad.
Este condicionamiento de la percepción y comprensión del entorno social y político, que se visibiliza en el tránsito de la sociedad de la información hacia una sociedad algorítmica, nos obliga a desarrollar un uso crítico y consciente de las nuevas tecnologías, de modo que se conviertan en herramientas de apoyo para la toma de decisiones y no en formas de control frente a las cuales desaparezca toda capacidad de resistencia.
En este nuevo escenario, el fortalecimiento de la autonomía y la toma de decisiones informadas se enfrentan al creciente protagonismo de los datos, por lo cual se requiere cautela para evitar caer en visiones reduccionistas de la realidad. Así pues, el reto frente a las próximas elecciones presidenciales consistirá, más que en conocer los porcentajes de intención de voto y las tendencias digitales, en nuestra capacidad para analizar y contrastar críticamente las propuestas de gobierno y las implicaciones sociales, económicas y políticas que estas representan, así como para decidir el voto desde la reflexión individual y la responsabilidad ciudadana orientada al bienestar colectivo.
*Vicerrectora Administrativa Fundación Universitaria
Colombo Internacional UNICOLOMBO.

