Millones de colombianos esperamos que la llegada del ‘Tigre’ al poder resuelva, a la mayor brevedad, los problemas que hoy aquejan al país, muchos de los cuales, desafortunadamente, se ahondaron bajo el saliente gobierno petrista. Quienes votamos por Abelardo De La Espriella lo hicimos motivados no solo por un anhelo de cambio, sino por la promesa de una mayor eficacia en la gestión de lo público, con el compromiso de ejecutar acciones de fondo en sus primeros noventa días.
Sin embargo, se prevé que el gobierno saliente deje una ‘Caja de Pandora’. Al abrirla, nos toparemos con una serie de desafortunadas sorpresas de las que ya se rumora: cuantiosas contrataciones innecesarias en asesorías y estudios asignados a dedo durante la Ley de Garantías y múltiples nombramientos de última hora en las distintas carteras. Así las cosas, las primeras semanas le exigirán al ‘Tigre’ y a su gabinete una resolución expedita para neutralizar este panorama y concentrarse en obtener y mostrar victorias tempranas.
Tres acciones indispensables a llevar a cabo una vez posicionados presidente y ministros: una comunicación clara y directa con la ciudadanía. Es urgente dar a conocer la situación real en la que recibe el país, revelando sin filtros las condiciones administrativas, económicas y sociales que hereda el nuevo mandato. También mostrar con claridad y de forma directa y permanente la gestión del nuevo gobierno y sus resultados, llegando a cada rincón del país, a jóvenes y adultos de todos los estratos económicos y sociales. De otra parte, es necesario que el presidente se rodee de personas idóneas y con experiencia en lo público. El camino se hace más corto cuando se cuenta con profesionales expertos en cada cartera. La curva de aprendizaje en el aparato estatal puede tomar meses, tiempo que no nos podemos permitir frente a un Estado históricamente burocrático, lleno de trámites y papeleos que dilatan la ejecución de los programas sociales. Sería conveniente también establecer un ‘equipo élite’ de ejecución. Este grupo podría encargarse exclusivamente de materializar las grandes promesas del plan de gobierno entrante, blindándose del desgaste del día a día. Solo así se lograrán victorias tempranas que le devolverán al ciudadano la confianza y la esperanza de que verdaderamente se inició el cambio.

La distancia también es una barrera empresarial
Andrea Piña GómezLograr todo esto requiere que el ‘Tigre’ mantenga una disciplina férrea, enfocada en cumplir sus promesas, delegando en su equipo técnico la tarea de apagar los incendios y resolver los ‘chicharrones’ heredados de la anterior administración. El camino que se inicia no admite vacilaciones ni distracciones en el retrovisor. Colombia votó por la firmeza, la determinación y el orden; ahora es el momento de traducir ese carácter en resultados palpables para la gente. El ‘Tigre’ tiene en sus manos la oportunidad histórica de demostrar que su rugido no era solo un discurso de campaña, sino el motor de la reconstrucción nacional.
De su disciplina, de la idoneidad de su equipo y de su velocidad de ejecución dependerá que el cambio prometido deje de ser una expectativa y se convierta, por fin, en la realidad que los colombianos llevamos años esperando. ¡Manos a la obra!