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Columna

¿Quién atiende a los pobres?

“Es el momento de ir planeando una política de generación de empleos formales y seguros en el tiempo, que se deben producir a través de una alianza entre los empresarios y la academia, para la capacitación”.

GABRIEL RODRÍGUEZ OSORIO

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No existe un solo ciudadano en la ciudad que no esté de acuerdo, de manera favorable, con la gestión del alcalde Dumek Turbay, quien viene atendiendo el impresionante déficit de obras públicas en que había quedado sumida la ciudad después de las sucesivas pésimas administraciones anteriores.

El alcalde viene ejecutando admirablemente una serie de obras públicas de gran beneficio para todos los cartageneros. Agradeceremos su ejecución construyendo colegios, centros de salud, parques, reconstruyendo viejas vías, haciendo nuevas. En fin, obras que además producen algunos empleos temporales.

Personalmente me declaro admirador de su gestión, pero preocupan los indicadores de pobreza y miseria que son indignantes. Mas de 360.000 pobres, de los cuales 100.000 en estado de miseria y hambruna. Nadie le presta atención a esta preocupante situación social que viene de vieja data, como si acaso estos no existieran. ¿Quién atiende entonces a los pobres y miserables de esta ciudad?

Si los gobernantes solo se centran en producir capital físico y no en capital humano, que es la verdadera potencia y el verdadero valor de una comunidad que necesita desarrollarse.

Me acuerda esta cruel situación a la del cuento de un viejo y buen rey que vivía en un bello castillo, con paredes y pisos de mármol, portones de madera recia y aldabas de plata, que se preguntaba para sí, para qué su castillo si cuando sale de este lo que hay es pobreza, miseria y hambruna.

Tal vez este relato se puede usar como metáfora aplicable a nuestra ciudad y al alto porcentaje de habitantes que viven en lamentable estado de pobreza y nadie hace nada para mitigarla.

De acuerdo en que la ciudad se debe a sus infraestructuras, a sus equipamientos comunitarios, pero sobre todo se debe a su capital humano. Ese que hoy no está a la altura de una ciudad con enorme potencial de desarrollo y que la falta de este capital genera las preocupantes estadísticas que vemos en el informe de Cartagena Como Vamos.

Es el momento de ir planeando una política de generación de empleos formales y seguros en el tiempo, que se deben producir a través de una alianza entre los empresarios y la academia, para la capacitación. Conectar la capacitación con las empresas que estén demandado los empleos. Cada aula de las 2.400 que hay en el territorio debe convertirse en un aula para la capacitación. Hay que cambiar el modelo de desarrollo para la reconstrucción del tejido social. El municipio empieza en cada casa y se extiende a la manzana, al barrio, a la ciudad, al país con un plan de microgestión.

Hay que dividir la ciudad en microzonas de empleos para identificar simultáneamente desempleados, trabajadores informales, jóvenes y madres sin empleo, empleos disponibles, capacitación y sin duda las obras públicas.

*Arquitecto, escritor.

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