Aguafiestas

16 de noviembre de 2011 12:00 AM

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Además de fiestear la semana pasada me dediqué a leer, especialmente la carpeta “Bicentenario Cartagena de Indias 1811-2011”, producida por la Alcaldía Mayor de Cartagena y la Revista Semana. Para que mis familiares y amigos no me dijeran que era un “aguado”, leía en las mañanas, cuando dormían, y salía a fiestear en las tardes y en las noches, cuando la vaina estaba bien prendida. Para que mis lectores no me digan aguafiestas, no me referiré a lo malo de las Fiestas de la Independencia sino a compartir algunos comentarios sobre las dos cartillas que venían en la carpeta y que distribuyeron gratuitamente puerta a puerta unos días antes del 11 de noviembre.
Fue un gesto que tengo que agradecer públicamente porque la plata para comprarme algo que leer en las Fiestas me la gasté en espumas y el libro “El fantasma urbano de Samir Beetar”, que gentilmente me regalaron sus autores, Ricardo Chica y Santiago Burgos, ya me lo había devorado. De no ser por el regalo de la Alcaldía me hubiera tocado leer la revista Condorito que viene con el periódico Q’hubo, lo único nuevo en mi biblioteca. No hubiera sabido que gran parte del desorden en Cartagena proviene de su fundación informal en 1533, que la informalidad es tan vieja como la ciudad, que el desorden de ayer era atribuido a Regidores y Justicias de la ciudad que se habían repartido solares, ocupado las calles y baldíos, causando incomodidad y menoscabo de los edificios y las plazas. Hoy se le atribuye el desorden a los vendedores informales, cuando quienes menoscaban el espacio público son otros.
No hubiera sabido, por ejemplo, que la Constitución Política del Estado de Cartagena de Indias expedida en 1812, mantiene una vigencia increíble casi dos siglos después. Debe ser porque luego de 200 años no seguimos siendo iguales delante de la ley, no tenemos los mismos derechos, las mismas cargas y los mismos deberes que los blancos.
Que esta Carta, consolidada la independencia, siguió siendo una herramienta usada por los grupos marginados para reclamar su ciudadanía, los mismos grupos que participaron en su construcción, logrando que las ideas políticas no fueran monopolio de una sociedad letrada. Casi dos siglos después y con cero iletrados en la ciudad, los principios consagrados en la Constitución de 1812 deberían ser publicados y leídos en sitios públicos tal cual como se hizo antaño, para recordar la gran deuda pendiente con los sectores populares, para recordar que todos somos hermanos, todos hijos de una misma familia, incluyendo a la comunidad LGBTI.
Para que no digan que soy un aguafiestas, que me la quiero pasar en las Fiestas leyendo, escribiendo, criticando y promoviendo que los demás hagan lo mismo, propongo que el 14 de junio del próximo año, día en que se conmemoran los 200 años del surgimiento de la Constitución Política del Estado de Cartagena de Indias, las autoridades cartageneras no sólo publiquen y distribuyan gratuitamente esta Carta sino que atiendan los reclamos de la ciudadanía y echen la casa por la ventana para que yo también eche la espuma que este año me quedó en casa.

*Lingüista, Literato y Comunicador para el Desarrollo

puntos_de_encuentro@hotmail.com

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