Bajar impuestos no paga

15 de abril de 2018 12:00 AM

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Advertencia. Las rebajas de impuestos pueden perjudicar la economía. Como en las cajetillas de cigarrillos, este aviso debería estar en los programas económicos de los candidatos en campaña que hacen la promesa populista de bajar los impuestos y al tiempo no subir, e incluso reducir, el déficit fiscal. El próximo presidente tendrá que subir los impuestos, no importa lo prometido a los votantes.

Me refiero al total de los impuestos y no a tributos específicos. Es cierto que las tarifas a las empresas son altas -aunque sean teóricas y muchas no las paguen- y se deberían disminuir; el IVA es inequitativo y regresivo y también debería reducirse. Pero si quieren ganar votos proponiendo tales rebajas, se debe asumir el costo político de proponer quién debe pagar más impuestos para tapar el inevitable hueco fiscal.

Los candidatos autoproclamados fiscalmente responsables prometen sin sonrojarse rebajar impuestos basados en una mitología económica de la derecha puesta de moda hace 40 años con el gobierno de Reagan: que bajarle los impuestos -sobre todo a los más ricos- aumentará el recaudo de impuestos porque impulsa el crecimiento económico y crea empleos. Además la complementan con promesas de recortar el gasto público y reducir la evasión fiscal.

La más reciente demostración de esta falacia es la reforma tributaria de Trump y aprobada por el Partido Republicano. Acaba de publicar el reporte sobre el impacto de esta reforma la Oficina del Presupuesto del Congreso de los Estados Unidos (CBO es la sigla en inglés de este organismo de sólida reputación, técnico y no partidista, que ojalá tuviéramos en Colombia), y las conclusiones son bien diferentes a las promesas.

Según el CBO, en una década la reforma trumpista reducirá los ingresos del Gobierno en USD 1,3 billones, lo cual junto al aumento en los pagos de intereses por la deuda adicional que contratará el Gobierno para tapar ese faltante, incrementará el déficit fiscal norteamericano en USD 1,9 billones, equivalentes a 7 veces el PIB de Colombia.

La razón principal de tal catástrofe fiscal es que los menores impuestos contribuirán muy poco a acelerar el crecimiento económico y, por lo tanto, no generará un mayor recaudo tributario que los compense. Esta conclusión no contradice el modelo keynesiano  que postula los estímulos tributarios para el crecimiento, por tres razones.

La primera, porque la economía norteamericana está cerca del pleno empleo, en el cual los estímulos de demanda no aumentan el PIB sino la inflación. La segunda, es que ante este riesgo, el banco central aumentará sus tasas de interés frenando la expansión económica. Y la tercera, porque no es claro que los beneficiarios de las rebajas de impuestos aumentarán el consumo o la inversión.

En Colombia sí es necesario cambiar la estructura de la tributación como lo propuso la Comisión de Expertos, pero si se bajan los impuestos de unos tendrán que subir los de otros.

mcabrera@cabreraybedoya.com

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