¿Bicicleta en Cartagena?

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Esta es una ciudad que se beneficiaría mucho de que disfrutarla en bicicleta no fuera suicida. Las agresiones a los ciclistas son tan frecuentes y tan graves que no hay posibilidad de que la ciudad pueda explotar tan obvio activo para un centro turístico costero.

Mi experiencia es patética. He mencionado acá dos veces que fui atracado en la zona norte, lo que me llevó a tratar de estar dentro de la ciudad e intenté con el bello nuevo viaducto y a la segunda vez trataron de atracarme unos asaltantes en dos motos.

Pero las agresiones y la incapacidad de la Policía para proteger al ciclista de ellas no para en los atracos. Dos veces fui agredido por vehículos de servicio público, cayendo al suelo. La primera vez, una buseta, a la que forcé a esperar a la Policía, la cual se hizo cargo. Otra vez, en un comportamiento psicótico, un domingo, con las vías solas, se me echó encima una van, intentando violar la ley física de que dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio al tiempo. Me embistió tan duro que el golpe torció varias partes de mi bicicleta, y me salvó la vida (por favor ténganlo en cuenta) el casco (y la gracia de Dios). Enseguida llegó un policía en moto y los aterrados transeúntes le señalaron la van, solo unos metros adelante, pero quizá la alcanzó para conversar sobre los resultados del fútbol, porque no pasó nada.

Una situación igual de inverosímil viví un día cruzando el puente Román, por el andén (un par de las pocas plataformas con rampas para ser usadas por las bicicletas), cuando un turista energúmeno (borracho o psicótico) me cogió a patadas a mí y a mi bicicleta (ambos quedamos lesionados) porque ese no era lugar para la bicicleta, todo a 20 m del CAI de Manga, al cual acudí pero el único agente estaba lavando carros. Después me ayudó un alto oficial que mandó una moto, pero ya era demasiado tarde y el agresor se perdió en Getsemaní.

Alguien me dijo cuando le conté: Cartagena no es amigable con los ciclistas, resultado de un círculo vicioso al cual me referí por otros problemas de la ciudad, entre la insolencia del ciudadano y la indolencia de la autoridad. Por una parte debería adelantarse una campaña para generar conciencia en los conductores acerca de los derechos, empezando por la vida de los ciclistas, de lo que hay avisos en Bogotá y Medellín. Luego, las autoridades deberían ser más conscientes de estas agresiones y estar más atentas para controlar los desafueros y sancionarlos.

Esperemos que no haya un accidente o atraco con un grupo de turistas, tan serio, que afecte la competitividad del destino Cartagena.

*Consultor Desarrollo Económico

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