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¿Cómo lo vamos a hacer?

LUIS ALBERTO PERCY

Por: LUIS ALBERTO PERCY

8 de Marzo de 2018 12:00 am

La situación que se presenta en nuestro país vecino es crítica y preocupante. Producto de la misma, miles de venezolanos han tenido que migrar a Colombia buscando nuevos rumbos. Las circunstancias que viven no son para nada fáciles ya que debido a la coyuntura económica y política de su país, se han visto obligados a encontrar horizontes más prósperos en las distintas poblaciones de la costa Atlántica. Desde los poblados de la frontera hasta los pueblos más apartados de la misma, se ha visto cómo grupos de familias venezolanas se han desplazado en busca de mejorar sus condiciones de vida. 

Para muchos, tener familiares en Colombia ha hecho su retorno más fácil, ya que tener quien los acoja facilita de manera importante el proceso migratorio. Sin embargo, muchos otros no tienen familia ni ningún tipo de vínculo en Colombia, salvo la ilusión de un mejor porvenir en nuestro país.
Para ambos casos el escenario es difícil, especialmente cuando las personas se enfrentan a la incertidumbre de vivir el día a día en un país desconocido y a no tener los recursos para subsistir de manera digna.

Esta población, que no está cuantificada y que en muchos casos no ingresa al país a través del sistema migratorio oficial, se enfrenta a una dura realidad donde las condiciones mínimas de supervivencia parecieran no estar garantizadas. Eso es grave porque las autoridades colombianas en muchos casos no pueden velar por su bienestar, y adicionalmente, porque las condiciones de vida de muchos colombianos en la costa tampoco son las mejores.

Uno de los puntos donde se refleja este tema es en los servicios de salud. Desde 2017 las alarmas están encendidas y los entes de control han reportado la situación sin tener una solución clara al respecto.

En Cartagena la situación que se vive es preocupante, su categoría de capital turística pareciera que la convierte en un sitio atractivo para los migrantes. Por un lado, para nadie es un secreto que el sistema de salud en la ciudad es deficitario por muchas razones: falta de camas, desfinanciamiento, problemas de cobertura, traslado de pacientes a otras ciudades, deudas por los servicios y medicamentos no pos, burocracia, tramitomanía, etc. Y por otro lado, el financiamiento de la atención a los hermanos venezolanos. 

A pesar de los múltiples avisos que han dado la Secretaria Distrital de Salud, la Personería Distrital y la misma Alcaldía de la ciudad, hoy no hay un plan estructurado y efectivo que garantice la atención de estos pacientes.

El Hospital Universitario del Caribe, la Maternidad Rafael Calvo y la Casa del Niño, quienes históricamente y por tradición han tenido la misión de atender a la población más pobre y vulnerable de la ciudad, han manifestado su preocupación debido al número de atenciones  a pacientes extranjeros, y en especial, a pacientes provenientes de Venezuela que ha aumentado de manera representativa durante el año 2017 y lo que va del 2018.

Estas atenciones que en su mayoría están representadas en menores de 5 años y en mujeres embarazadas o en edad fértil, según datos publicados en la prensa, se han quintuplicado durante el último año, aumentando el desequilibrio existente entre capacidad instalada (que antes de este fenómeno era ya insuficiente) y financiamiento (uno de los grandes problemas para garantizar la atención de los pacientes).

Las cifras de pacientes atendidos en La Casa del Niño, el único hospital pediátrico de la ciudad y de la costa hablan por sí solas. Durante los últimos seis meses se han atendido más de 700 pacientes venezolanos en sus distintos servicios. Igual situación viven el Hospital Universitario y la Maternidad.

Ante esta coyuntura surge la pregunta: ¿Cómo vamos a garantizar la atención de estos pacientes?

La respuesta es compleja ya que se requieren tres factores que en este momento, debido a la crisis del sector salud están comprometidos: infraestructura, financiamiento, promoción y prevención de la enfermedad. Se requiere sin duda una política de estado que haga frente a esta situación, que proteja a nuestros hermanos y garantice que el sistema de la salud no colapse ante este nuevo escenario.
 

 

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