Explotación

10 de julio de 2018 12:00 AM

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A la explotación de diversas maneras, nos vemos sometidos a diario y sin darnos cuenta vamos cayendo en la red de la manipulación disimulada, la cual a su vez, está revestida de obligatoriedad porque, todo aquel que incumpla con lo estipulado en un recibo paga porque paga, de lo contrario queda sometido a una suspensión, corte y un listado de condiciones clarísimas y, si son impuestos no cumplidos con plazos, fácilmente se está sometido a un cobro coactivo.

Sin ir muy lejos, por no llamarlo abuso, quiero darle el nombre directo que lleva por título esta columna. Me siento explotada por el exceso de cobro en algunos de los servicios públicos, el recibo del agua con todas sus arandelas hace que me descomponga y a pesar de haber escrito varias columnas al respecto, ¿a quién le importa? Me siento explotada por el debilitado servicio de la energía eléctrica y el pago de un alumbrado público que dista de ser luminoso, me siento explotada por el exceso de cargos en las tasas a pagar ¿a quién le importa?

Un impuesto predial que nos desangra dizque para invertirle a la ciudad y sacarla del descalabro y lo que se ve es un deterioro que cada vez más, como avalancha, arrasa con Cartagena, que sin ley ni nombre da la impresión de ser un pueblo del viejo Oeste o de aquellas películas de indios y vaqueros donde sobrevivían los más vivos o los más desalmados.

Me siento explotada porque a las calles de la ciudad y por donde vivo, no les cabe un hundimiento ni un hueco más. Me siento explotada porque cada vez más, los barrios que subsidian por ser de estratos 4, 5 y 6 a conveniencia de los cobros, no les cabe una buseta más, siendo estas las dueñas de la vía, atrofiando el paso y el desplazamiento normal de la movilidad, en pocos segundos hay 5 o 6 de estas ballenas metálicas con personalidad macondiana y colores circenses, una pegadita a la otra en fila india, regateando la recogida de pasajeros. En su primer momento el ratoneo y después el arranque como volador sin cabeza, y siguen haciendo lo que les viene en gana.

Me siento explotada por la desidia e indiferencia de todos nosotros, de esas voces mínimas que se asfixian en la polución, del dejar hacer, dejar pasar. Me siento explotada por la misma explotación que hay en todas partes porque no existe control, la autoridad es un mito y todos sin excepción somos explotados de frente. No debería ser así, porque la justicia parte de lo justo y no de lo acomodado. Todo el enredo de la sociedad proviene de la falta de seriedad, responsabilidad y equilibrio en el cumplimiento y buen manejo de todo lo ofrecido. Se explotan las minas, que generan dividendos, pero explotar a los humanos es desalmado. Me siento explotada en este carrusel de la contratación y corrupción permanente. ¿Y tú?

 

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