Iniciativas

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A finales del año pasado se conoció la iniciativa de un grupo de vecinos del barrio Los Calamares, quienes, cansados de tocar infructuosamente las puertas del Distrito, decidieron pavimentar una calle peatonal con su propio dinero y logística.

Algo parecido sucedió unos años atrás en el barrio República del Caribe, faldas del cerro La Popa, donde los residentes optaron por construir un muro de contención, para detener los deslizamientos de tierra, que ya habían cobrado varias casas y vidas.

En iguales condiciones, un grupo de amas de casa del barrio Escallón Villa logró reunir la cantidad de dinero necesaria para construir un puente peatonal que uniera dos sectores apostados en ambas márgenes del caño El Tabú. Aunque unos meses después el Distrito transformó la estructura en un paso vehicular, no le restó importancia al trabajo comunitario que se adelantó primero.

De la misma forma han actuado los residentes del barrio Arroz Barato pavimentando varias calles y, más recientemente, recuperando un cementerio que iba a ser cerrado por el departamento de salud distrital.

Si hemos de hacerle caso a la sindéresis, no cabría duda de que estas iniciativas son innegablemente plausibles, por cuanto se infiere que la Cartagena popular está despertando en aras del sentido de pertenencia y del compromiso con el propio desarrollo.

Es decir, se está abriendo un espacio en el que las comunidades dejan de pensar en que todas las soluciones deben provenir de Papá Gobierno, para darle paso a las ideas y participación vecinal.

Sin embargo, no debe perderse de vista que en algunas de esas iniciativas la participación del Distrito es fundamental, como en el caso del muro de contención de República del Caribe y el cementerio de Arroz Barato, pues ambas obras implican riesgos para la comunidad tanto desde una acertada ingeniera para evitar riesgos vitales, como desde la salubridad y el medio ambiente con sus lógicas consecuencias.

Por supuesto, debe aplaudirse el dinamismo comunitario, pero, a final de cuentas, el Distrito está obligado a intervenir, no solo para aprovechar la mano de obra barrial sino también para asegurarse de que los trabajos se basen en estudios técnicos y reglamentaciones precisas, con el fin de sortear contingencias futuras y lograr la óptima calidad.

En una de las administraciones del finado exalcalde de Cartagena, Nicolás Curi Vergara, se puso en práctica una estrategia similar, pero lastimosamente los mandatarios siguientes se “olvidaron” de continuarla

Materializadas las iniciativas, el Distrito podría premiar a los participantes con generosas rebajas en sus impuestos, debido al ahorro que significó la ayuda comunitaria, pero, por encima de todo, como una forma de incentivar el sentido de pertenencia y la proactividad.

*Periodista

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