La historia (*)

08 de diciembre de 2018 12:00 AM

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La Ley 1874 de 2018 expedida por el Congreso y sancionada por el presidente Juan Manuel Santos, tiene como objetivo restablecer la enseñanza de la Historia. En el articulado se reafirma que se restablece como obligatoria la enseñanza de la Historia en los centros educativos del país.

Ya era hora de que se subsanara la decisión del presidente Belisario Betancourt Cuartas, en 1984, cuando su ministro de Educación suspendió, mediante el decreto 1002, la enseñanza de la Historia. No obstante, a pesar de que la Ley 1874 fue aprobada unánimemente por las dos cámaras legislativas y sancionada por el presidente de la República, una funcionaría del ministerio de Educación lanzó la especie de que la enseñanza de la Historia no era obligatoria, sino optativa. Un burócrata de bajo nivel se atreve a cuestionar un mandato del Congreso y del Ejecutivo.

En las últimas generaciones de egresados de todas las universidades es evidente la ignorancia de los hechos ocurridos en el país durante los últimos treinta años. Una lamentable secuela de la ausencia del conocimiento de la historia es el fenómeno sociopolítico que influye indudablemente en su visión distorsionada de los eventos del acontecer nacional.

Para más veras, es bueno saber que, en el tránsito del proyecto por el Congreso, participaron activamente la Academia Colombiana de la Historia, amén de estudiosos de la Historia y de las ciencias sociales, que aportaron elementos que sirvieron para sustentar aún más los contenidos del proyecto de Ley que finalmente reiteramos, fue aprobado, unánimemente en el Congreso.

Algunos académicos coinciden en señalar lo que acotamos arriba, que muchas de las decisiones absurdas que toman los colombianos, son producto de desconocer la historia: de los acontecimientos y sucesos que han incidido en la evolución del país. “Quienes no conocen la historia pueden repetir los mismos errores”.

La Ley 1874 es un reto para las facultades de Historia de las universidades del país y obviamente para las Academias de Historia. La Academia de la Historia de Cartagena dinamizará ese compromiso en lo que le corresponda con la certidumbre de que no caeremos en la repetición frustrante.

Eduard Hallet Carr, historiador de Cambridge, afirma “que la verdad objetiva existe, pero que ningún historiador o escuela de historiadores puede aspirar a conseguir por sí mismos más que una leve y parcial aproximación a ella” (1). Por ello reiteramos que acudiremos a la diacronía de la historia, es decir, sopesar lo nuevo y lo antiguo para lograr conclusiones en beneficio intelectual del país en la enseñanza de la Historia de Colombia.

**Exdirector de El Universal. Académico de Medicina e Historia.

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