La mata que mata

31 de octubre de 2015 12:00 AM

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Después de muchos años de docencia en Biología creo que la evolución de la vida se rige por tres principios: comer y no ser comido, para dejar descendencia. El concepto de “La Reina Roja” se refiere a el interminable camino de las especies para permanecer en un mismo lugar, adaptándose para no ser exterminadas por otras. La “Carrera Armamentista Evolutiva”, habla sobre cómo algunas especies evolucionan produciendo defensas naturales para tratar de no ser consumidas por otras.

En las plantas sin duda hay el más grande arsenal de defensa, dada su imposibilidad de escapar a sus depredadores, principalmente insectos. Dicho arsenal es producto de compuestos secundarios (CS) que causan malestar en los herbívoros, y son seleccionados y modificados para producir efectos cada vez más desagradables o letales. Ejemplos: los taninos, terpenos, alcaloides, triptaminas y acetilenos (¡entre muchos, muchos otros!). Entre los primeros hay sustancias astringentes, usadas por los humanos para curar cueros o como digestivos; un terpeno muy popular hoy en día es la azadiractina, desarrollado por el árbol del Nim de la India al cual no le cae plaga. Hay otro terpeno aún mas popular, idéntico a un químico natural del cerebro humano que nos permite concentrarnos, seleccionando unos pocos de los miles estímulos sensoriales que recibimos cada segundo; este es el tetrahidrocanabinol de la cannabis sativa, o la mítica nepentes tomada por Helena de Troya para olvidar sus penas. Los alcaloides son CS psicoactivos que pueden ser estimulantes o narcóticos con diferente intensidad, como la nicotina, cocaína, codeína, morfina y hasta la capsaicina, esta última presente en los chiles o ajís que en su versión concentrada es el gas lacrimógeno pimienta. Los dimetilriptaminos son alcaloides que mas allá de estimular o narcotizar, generan alucinaciones.

Muchos de los CS de especies de plantas han sido usados por la humanidad por milenios, y son parte de las boticas universales hasta nuestros días, como la Aspirina™ o la cafeína. Dados los muy fuertes efectos de algunos en la psiquis humana, varias especies son consideradas plantas sagradas enteógenas (generadoras de lo divino). Ninguna es adictiva, pero su uso irresponsable, especialmente por personas con baja calidad de vida puede llevar a trastornos similares como la adicción al juego o al sexo.

En 1971 se declaró la guerra contra las drogas, criminalizando el cultivo, venta y uso de algunas plantas y sus CS. Cuarenta años después esta guerra fracasó, asemejándose a otra “Reina Roja”, y artífice de uno de los más cruentos episodios de nuestra historia. Pero no son las matas las que matan. Ni siquiera la cicuta, con sus acetilenos, venenos potentísimos usados por los enemigos de Atenas para callar a Sócrates.

*Director de la Fundación Jardín Botánico “Guillermo Piñéres”, Profesor Titular de la Universidad de los Andes

santiago.madrinan@jbgp.org.co
 

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