Moda o modo

16 de abril de 2010 12:00 AM

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Recientemente hablaba con un colega sobre la importancia de trabajar en equipo pero él me reclamaba sobre la manera individualista de mi trabajo. Dijo, incluso, que “ahora que está tan de moda, el mencionado trabajo en equipo, no lo practicamos”. En su momento yo le respondí “es una actitud de vida, no me gusta depender de nadie”. Luego continué reflexionando y he encontrado varios elementos que quiero destacar: 1. Quizás el trabajo individual funcione para algunos momentos, por cuestiones de rapidez, cuando no se debe llegar a consensos con otros; sin embargo, no necesariamente es el mejor de los métodos, pues el compartir con otros puede llevar a un aprendizaje colectivo que transforme no sólo una vida, sino una organización, pues sólo así se puede lograr la verdadera innovación. 2. Quizás el trabajo individual funcione para tareas sencillas y pequeñas, pero cuando las tareas suponen una gran importancia y relevancia, necesariamente significa que deben ser realizadas por un grupo de personas, mejor aún si es por un trabajo en equipo. Esta noción hace referencia a personas que se articulan en un conjunto, pues no sólo hay que dividir las tareas para que cada persona se responsabilice de su parte, sino que hay que trabajar en los equipos administrativos que reconocen su interdependencia para el logro de las metas establecidas con anterioridad. 3. El trabajo individual trae como gran complicación, que si una sola persona pretende realizar todas las labores, seguramente no sólo puede llegar a enloquecer -o por lo menos estresarse-, sino que también es posible no lograr el objetivo. 4. El trabajo en equipo implica un trabajo de comunicación fuerte (abierta, comprometida y honesta, en la que se discute y se negocia). Aunque la comunicación es innata al ser humano, es una labor bien complicada, pues cuando se habla de comunicación se va más allá de la simple transmisión de mensajes, e implica manejar colectivamente el mismo mensaje, la misma meta, el mismo objetivo. 5. Aún más, por supuesto, el trabajo en equipo, involucra el trabajo de un líder. Un verdadero líder es quien tiene seguidores y quien hace que toda una organización se mueva, vibre y se transforme. Obviamente, el comportamiento de estas personas se ve reflejado en el estremecimiento de las organizaciones. En fin, esta conversación con mi compañero me permitió entender que tengo que cambiar de paradigma, pues el trabajo en equipo no es sólo una de las modas en la gestión de las organizaciones, que por demás es de difícil implementación, sino que tiene que convertirse en un modo de gestión organizacional que requiere convicción, fijación de políticas y actitudes proactivas por parte de las personas que trabajan en la organización, pues es condición indispensable que se predique y actúe desde las graderías más altas de la pirámide organizacional, como un requisito inicial para dejar atrás la moda y para que se convierta en un modo de vida. *Docente Universidad Tecnológica de Bolívar nhuertas@unitecnologica.edu.co

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