comscore
Columna

Necesitamos una sonrisa...

Compartir

"Colombia Pesimista", carátula de la revista Semana, me permitió reflexionar y hacer un inventario de las causas de que los colombianos y los cartageneros(as) nos sintiéramos colectivamente así. La causa general del pesimismo la podríamos considerar como una epidemia de desconfianza en el Estado, las instituciones, los que ejercemos el servicio y la función pública, y lo peor de todo es una autodesconfianza social que profundiza sociológicamente la actitud ciudadana para afrontar las adversidades.
En el país la lista la encabezan: 1) Un profundo enfrentamiento político protagonizado por el presidente Santos y el ex presidente Uribe, hoy diametralmente opuestos en la forma de gobierno. Esto lo interpreta la ciudadanía como una pelea intrafamiliar, como si tus padres se agarraran en discusiones irreconciliables; 2) La fallida reforma a la justicia, que mostró que el Gobierno maneja como estrategia política una agenda oculta de negociación; 3) El paro judicial, que ha producido un daño incalculable a la eficiencia administrativa de la justicia; 4) El fallo de la CIJ, de La Haya, que quitó de una sola vez 75.000 km2 de territorio marítimo, percibido como un asalto de ladrones intangibles; 5) Para terminar el año de manera absurda, muere Miguel Calero, un deportista joven y glorioso para nuestro país, quien además nos permitió despertar sentimientos de celos y frustraciones, evidenciados en que los mexicanos alcanzaron de sobra a reconocerle lo que a los colombianos nos faltó otorgarle en vida.
De esta lista nacional solo una noticia positiva se percibe en nuestro imaginario: la victoriosa presentación de Colombia en los Juegos Olímpicos de Londres.
No puedo dejar de mencionar el “top of mind” del Gobierno, un proceso de paz incierto, generador de  optimismo y  pesimismo “moderado” y desconfianza plena.
En lo local no estamos lejos de sentirnos igualmente pesimistas por: 1) El desgobierno de Campo Elías, visto en cada una de las decisiones de gobierno, convertidas en escándalo, como contratos de aseo y vigilancia; Decreto 1144; sanción del plan desarrollo; vigencias futuras extraordinarias; y los otrosíes de la recolección de basuras; 2) La lamentable situación de salud del Sr. Alcalde; 3) La posesión, el nombramiento y la designación de 5 alcaldes en menos de 11 meses; 4) La falta de solidaridad ciudadana percibida en la encuesta de Cartagena Cómo Vamos, donde la ciudadanía se autocalifica en 2,7, mostrando una sociedad autodestructora; 5) La falta de ejecución del gobierno Distrital, que reflejó su incapacidad, decepcionando a un electorado esperanzado en otra oportunidad.
Sólo dos hechos marcan el optimismo de los ciudadanos este año; Cartagena se lució en la Cumbre de las Américas y nuestro gobernador –como caso sobresaliente en Bolívar- está en el podio de los mejores de Colombia.
Estos hechos han permitido que psicológicamente el país y Cartagena sientan una desconfianza colectiva que se traduce en pesimismo. Nuestro reto como actores políticos, sociales, gremiales y cívicos es cambiar el rumbo y la actitud, para sonreír en el 2013, exactamente 2 años antes de que se cumpla el quingentésimo aniversario, tiempo justo para repensar y reconstruir la ciudad.
Empiece usted, Alcalde, y haga la diferencia. Cartagena necesita una sonrisa sincera y definitiva. No basta la época para olvidar ni el momento para empezar.
Feliz Navidad y un sonriente año para Colombia y Cartagena.

*Concejal Partido Conservador

secgeneralconcejo@gmail.com

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News