Ojalá la crisis permita avances

14 de mayo de 2017 12:00 AM

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La muerte de 21 personas en el derrumbe de un edificio en construcción en Blas de Lezo es tal vez el episodio más triste de Cartagena desde que se inició la elección popular de alcaldes. Si bien el fracaso de obras públicas y privadas ha sido una constante, no habíamos tenido una situación con una pérdida de vidas tan elevada, cercana a la de cualquier atentado terrorista. Ojalá que estas muertes no sean en vano y que la crisis originada permita avances institucionales y colectivos en la ciudad.

Ante lo sucedido hay muchos señalados como culpables. Se sindican desde las curadurías por los trámites inadecuados hasta las dependencias de la alcaldía que no realizaron el control que garantizara que la obra cumpliera con los requerimientos. También están los constructores que iniciaron una obra sin cumplir la normatividad y hasta los compradores, que no verificaron si la licencia era válida.

Si bien es muy importante que los organismos de control y la justicia determinen y castiguen a los responsables, también es fundamental que la ciudad evite que un caso similar se repita. Es aquí donde es importante que cada una de las instancias reconozca sus errores y establezca las acciones para corregir las situaciones presentadas.

Desde lo público es muy importante fortalecer los equipos encargados de aprobar y hacerle seguimiento a los proyectos, los cuales deben estar conformados por funcionarios honestos y con herramientas para cumplir sus funciones. Además, el Distrito debe establecer un canal para que la ciudadanía denuncie posibles violaciones. Estas acusaciones deben ser atendidas con prontitud por el equipo encargado de vigilar, ya que la participación ciudadana debe ser una pieza clave en la vigilancia de las posibles construcciones irregulares. Finalmente, los constructores deben jugarle limpio a la ciudad y respetar las regulaciones y no asumir la posición facilista de que, como la regulación es complicada y el sector público corrupto, lo mejor es moverse en la esfera de la ilegalidad.

La situación es compleja y la solución no está en mano de una sola persona. En este caso, como en la mayoría de los problemas de la ciudad, el arreglo involucra a distintos actores de los sectores público y privado. El alcalde y su equipo, así como el gremio de la construcción y la ciudadanía, deben trabajar coordinadamente para implementar las medidas requeridas. El éxito dependerá del liderazgo y transparencia con que actúe el mandatario distrital.  

jbonetmo@banrep.gov.co

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