Pisoteando al otro

17 de abril de 2018 12:00 AM

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En mi experiencia como docente, al iniciar el curso, les escribo a mis alumnos en la pizarra dos frases muy importantes para que las graben y las pongan en práctica: “El hombre más ocupado, es el que más tiempo tiene”; y “Para lograr alcanzar tus objetivos, no debes pisotear a nadie”, puesto que no hay cosa que más me incomode como que me digan que no tuvieron tiempo para ser responsables con sus obligaciones.

Ocurre por ejemplo, que a veces me equivocó al evaluar una prueba y la puntuación de una respuesta es menor a la que debía ser, el estudiante viene hacia mí y con su voz recia, en una mano trayendo su examen y en la otra la de un compañero que sacó más que él, me reclama de forma antipática por la “injusticia” que cometí, y entonces les explico que cuando alguien cometa un error, se acerque a esa persona, pero eso sí, lleno de razones que justifiquen y hagan ver el error, sin tener que acercarse de esa forma.

También, pinto en la pizarra una simulación de la arena de la plaza de toros, donde se dará un concierto. Los que están en el centro, embutidos como butifarra, en su emoción al ritmo de la música, tiran al aire hacia derecha y hacia la izquierda a uno de los presentes, en lo que en mi explicación les hago entender que el que se balancea sin equilibrio hacia los laterales, está en el punto M, de mediocridad y los mediocres se dejan llevar sin tener voluntad definida y firmeza de criterio.

Y es lo que noto cuando se acercan los períodos de elecciones de cualquier índole, y comienzan los partidos y los candidatos a perder la brújula y en vez de convencernos a los ciudadanos de sus propuestas y todos sus beneficios, lanzan dardos contra sus contrincantes y se sacan, como decimos, los trapitos al sol y, eso, apreciados lectores, lo tomo como un improperio y el distractor más grande para todos los receptores, llámese masas, pueblo, industriales o intelectuales.

Además, cambian de ideologías de la noche a la mañana y no conformes con ese acto de peleles, defienden las propuestas del que otrora fuera su opuesto. Esto da una vergüenza tremebunda, porque nos lleva hacia el desastre de tener que soportar discursos robotizados, mecanizados y bien preparados, de manera que, terminamos revolviéndonos más, entrando en pugna permanente y jugando a la ruleta en las redes sociales, convertidas en propaganda y campaña dañina para los que quieren tirar la suerte del país al azar.

Pisotear al otro para sacar ventaja se convirtió en ley en nuestra Colombia y se es irresponsable con lo que se predica, pero no practicarlo es consuetudinario. Votemos porque un voto hace diferencia, ojalá la mediocridad esté fuera y seamos consecuentes con las necesidades de nuestro país.

*Columnista

licorcione@gmail.com

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