comscore
Compartir

En Colombia y en Israel, aún en conflicto, este le resta al crecimiento al menos un punto porcentual anual a pesar del progreso económico de los dos países.

Durante las elecciones hubo artículos con argumentos y predicciones económicas sobre los efectos de un posible acuerdo de paz, que quizás no trascendieron porque pudieron ser vistos como propaganda. Las Naciones Unidas, a través del representante del PNUD en Colombia y coordinador de la ONU aquí, Fabrizio Hochschild, reveló el 10 de junio pasado el estudio “¿Qué ganará Colombia con la paz?” que quizás fue muy divulgado por las mismas razones. Los devotos de la paz pudieron pensar que el estudio predicaba a los conversos y los detractores de la paz quizá no lo leyeron para no cambiar su opinión. Como pasaron las elecciones y buscamos nuevos consensos y formas de analizar las opciones, conviene resumir el informe de la ONU elaborado bajo la dirección de Jorge Restrepo, profesor de la Javeriana y director del Centro de Recursos de Análisis de Conflictos (CERAC), que aporta nuevos elementos sobre el impacto de la paz en la economía y sobre el bienestar de la  población.

El estudio estima que Colombia sacrifica más de cuatro puntos anuales de crecimiento del PIB en el conflicto armado, que el crecimiento de 2013, de 4,3 por ciento, hubiera podido ser de 8,7 por ciento si el país tuviera paz. Si Colombia no tuviera un conflicto armado, su ingreso por habitante en 2013 hubiera podido ser similar al de México o Uruguay (USD$16,700), casi 43 por ciento superior al nuestro. Estas estimaciones superan con creces las de investigadores de la  Universidad de los Andes y el ministerio de Hacienda, que le atribuyeron a la paz un potencial entre uno y dos puntos al crecimiento económico anual.

El documento analiza cómo el cese del conflicto aceleró el crecimiento económico en Filipinas y Perú, y la continuación de la guerra reduce el potencial de crecimiento en Israel y en Colombia. En los primeros dos países el fin de esos conflictos dio lugar a un aumento de la tasa de crecimiento del PIB (medido con Paridad de Poder Adquisitivo – PPA) de 37 y 45 por ciento respectivamente, y coincidió con un punto de inflexión en la tendencia de crecimiento en ambas naciones, a partir del cual se aceleró el crecimiento. En Colombia y en Israel, aún en conflicto, este le resta al crecimiento al menos un punto porcentual anual a pesar del progreso económico de los dos países. En Colombia, el PIB departamental se duplica cada 18,5 años. Si no hubiera conflicto se habría duplicado cada 8,5 años.

“La paz es un camino seguro para el desarrollo” y la guerra interna es un gigantesco desperdicio de oportunidades.

La indiferencia frente a este despilfarro de recursos, de bienestar y de vidas es atribuible a que en Colombia algunos sectores poderosos, notoriamente el narcotráfico y el crimen, se benefician y a que la población que vive en las áreas de influencia de las grandes ciudades percibe la guerra como si tuviera lugar en otro país y no la afectara sino por impedirle “volver a la finca”. 

 

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News