Robots en Cartagena

07 de diciembre de 2018 12:00 AM

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¿Robocop en la Plaza de la Aduana? ¿Wall-E en Transcaribe? ¿Transformers en Mamonal? Aunque no son precisamente estos los robots que nos debemos imaginar en Cartagena, lo cierto es que sí están apareciendo en el país robots de otra clase para reemplazarnos en nuestros trabajos: en bibliotecas, en empresas de seguridad, en el ejército, y hasta en las mesas de cirugía (como el que ya tiene la clínica Shaio en Bogotá, llamado "da Vinci Xi").

A este reemplazo de trabajadores se le conoce como desempleo tecnológico y es algo frente a lo que ninguno está inmune.

Los robots son máquinas que, según la RAE, "son capaces de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas", lo que significa que abarca no sólo sofisticados robots de apariencia humana como los de las películas de ciencia ficción, sino también simples máquinas guiadas por software y que automatizan rutinas de la empresa.

Ahí también caben las acciones que, en el campo de la inteligencia artificial y robótica, se emprenden para mejorar la productividad de ciertos elementos de la cadena logística (puertos, terminales, etc) y que hacen parte del paquete de reformas de las iniciativas clúster en marcha en Cartagena.

En concreto, el programa de Ruta Competitiva “Cartagena Conecta” (que lidera iNNpulsa Colombia) le está apostando a que nuestro clúster logístico sea aún más competitivo mediante la adopción de nuevas tecnologías que buscan aumentar la eficiencia, abaratar costos, y transformar el comercio.

Creer, no creer o temer a estas nuevas tecnologías no es la discusión. Están aquí para quedarse. Nada más miremos la terminal portuaria automatizada de Yangshan en la China. Allá las grúas que cargan y descargan contenedores son operadas por robots, los camiones se manejan sin conductores (controlados por GPS y drones), y las vías tienen sensores que optimizan el recorrido de vehículos. Otras “terminales fantasmas” con escasa presencia humana son la New Qianwan Container en Qingdao, China y la Maasvlakte2 en Rotterdam, Holanda.

Para prepararnos ante la cuarta revolución industrial y su consiguiente metamorfosis del trabajo, nuestros gobiernos deben facilitar la transición a nuevas formas de empleo y la academia debe formar profesionales analíticos, empáticos y que superen cognitivamente a las tecnologías. En el mundo laboral del futuro el 65% de los puestos de trabajo aun no existen, las tareas repetitivas sucumbirán ante la automatización y el trabajo humano creativo aumentará. Adaptarnos a esta realidad es más que un simple reto: es una obligación para los empleados del futuro.

*Profesor, UTB

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB o a sus directivos.

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