Sauna y baño turco

23 de abril de 2010 12:00 AM

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El sauna es una terapia por calor superficial, en esencia, un baño de aire caliente que bien puede ser seco; inventada y utilizada por los romanos y posteriormente por los finlandeses o de vapor más conocida como baño turco. La consecuencia más destacada y evidente al realizar un sauna es la elevación de la temperatura de la piel y mucosas y en menor grado de las estructuras profundas. Esto origina la dilatación de los vasos sanguíneos periféricos y abundante sudoración, poniendo en marcha los mecanismos termorreguladores y todos los sistemas orgánicos con dispersión de calor: evaporación de agua a través de la piel y vías respiratorias. Todo ello conduce a una serie de cambios metabólicos, respiratorios, neurovegetativos, endocrinos, etc. La considerable pérdida de agua, la mayor parte en forma de sudor, justifica el efecto adelgazante del sauna, cuyo valor medio, a lo largo de la primera aplicación es de aproximadamente 500 gr, no obstante, este efecto es fugaz, ya que el organismo dispone de eficaces mecanismos compensadores y únicamente cuando las sesiones de sauna se repiten con frecuencia y regularidad y al mismo tiempo se regula la ingestión de líquidos, se puede alcanzar una disminución de peso corporal sensible y permanente. La acción del sauna sobre el corazón, es similar al esfuerzo físico y es por ello que cuando usted entra a una sauna se le acelera el ritmo cardiaco y aumenta la dilatación de los vasos periféricos, pero, al salir todo se compensa nuevamente. En cuanto a los efectos del sauna sobre la tensión arterial, se admite un ligero descenso como norma general, pero, como todos no respondemos en forma igual, en algunos encontramos hipertensión y en otros hipotensión arterial, aunque estos cambios son pasajeros. Para los asmáticos, los baños saunas son recomendados porque ejercen una interesante acción broncodilatadora. Es interesante decir que para los que tienen sobrecarga emocional, el sauna se comporta como sedante y reguladora, pudiéndose considerarla como un medio compensador que facilita la recuperación del normal equilibrio psíquico, la conciliación del sueño y la capacidad de reacción ante estímulos externos. Sobre el sistema locomotor, debemos anotar que el sauna regenera el tejido muscular, lo que resulta de interés para los deportistas y para las personas mayores que padecen de problemas musculares y articulares. Es decir, el sauna tiene un gran efecto antiespasmódico y decontracturante de la musculatura y de las articulaciones. Y en lo que me compete como dermatólogo, puedo decir, que el sauna sobre la piel tiene un gran efecto cosmético, en cuanto a tersura y fragancia y también resistencia a infecciones cutáneas. Así las cosas, aprovechemos los baños saunas o turcos, porque ganamos bienestar y eso es salud. *Dermatólogo a_gomezagamez@hotmail.com www.clinicadelapieladolfogomez.com

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