Sí se puede

08 de noviembre de 2018 12:04 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

La crisis generada en los últimos meses en Colombia por el brote de sarampión ha prendido las alarmas en todo el sistema de salud del país, principalmente en las zonas de frontera y en la costa atlántica. Cartagena y el departamento de Bolívar no han sido ajenos a esta situación y han estado, durante las últimas semanas, en los ojos de los principales organismos de nivel central que velan por el control de la enfermedad: el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud.

Afortunadamente para la población pediátrica de Bolívar y de Cartagena, los esfuerzos por controlar el brote a través de la promoción y la prevención en salud, y principalmente por medio de la vacunación masiva de la población, ha empezado a dar sus frutos.

El Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Salud, la Secretaria Departamental y Distrital de Salud, los hospitales públicos y privados, y los aseguradores, han logrado estructurar un plan de trabajo que ha logrado: primero, incentivar la vacunación; segundo, ofrecer una atención oportuna a los pacientes con síntomas sugestivos de sarampión; tercero, realizar un adecuado diagnóstico junto con un tratamiento apropiado; y por último, lograr el cerco epidemiológico para evitar la propagación del virus, que dicho sea de paso, es uno de los más contagiosos que pueden existir y que además, puede derivar en contagios masivos de la población pediátrica y en graves complicaciones con compromiso pulmonar o cerebral.

Para todos los actores del sistema, ha sido un trabajo arduo y se ha enfrentado de manera responsable y valerosa, ha representado tiempo en planificación, en ejecución, en inversión de recursos y en evaluación de los resultados, que hasta ahora y a pesar de las adversidades, han evitado un escenario que fácilmente pudo haberse salido de control.

Y es que el escenario en que se presenta este brote de sarampión en Cartagena tiene una serie de elementos que lo hacen particularmente peligroso. Por un lado, está el éxodo masivo de venezolanos hacia la ciudad, los que en su gran mayoría tienen una cobertura muy baja de vacunación. Por otro lado, Cartagena es una ciudad turística con una enorme población fluyente y que fácilmente es susceptible de contagiarse y de llevarlo a otras regiones del país. Y por último, las condiciones nutricionales, de hacinamiento y de pobreza en que viven muchos niños de nuestra ciudad, facilita de manera importante el contagio. Si a estos elementos se le suma que la red de salud distrital y departamental hacía mucho tiempo no se enfrentaba a esta situación y que, a pesar de las buenas coberturas de vacunación reportadas, existía una población importante susceptible de adquirir el virus, el trabajo articulado que se ha realizado entre los diversos actores del sistema y los logros que hasta ahora se han obtenido son meritorios.

Este esfuerzo realizado principalmente por el Dadis, Dasalud, la ESE local y La Casa del Niño, apoyado por algunos aseguradores como Mutual Ser y Salud Total, entre otros, y bajo la tutela del Instituto Nacional de Salud y el Ministerio de Salud, ha permitido que en este momento en Cartagena existan modelos de atención enfocados en la prevención, la detección precoz, el cuidado y los valiosos cercos epidemiológicos que controlan la propagación del virus por fuera de los ambientes hospitalarios. Hoy en Cartagena, existe un ejercito de promotores en salud, de vacunadores, de auxiliares, de enfermeras, de médicos y de pediatras, así como de epidemiólogos y de personal administrativo que le hacen frente al sarampión y que, aunque no han ganado aún la guerra, si llevan varias batallas ganadas y muy seguramente lograrán la meta de controlar la propagación de esta peligrosa y contagiosa enfermedad.

El modelo de atención que se ha implementado en la ciudad y que articula todos los niveles de atención, fue reconocido este fin de semana por funcionarios de la Organización Panamericana de la Salud –OPS-, como un modelo a seguir y a replicar en otras regiones de las Américas que enfrentan hoy en día situaciones similares a las que vive Cartagena.

Lo expuesto anteriormente demuestra que cuando hay voluntad y compromiso, es posible articular lo público con lo privado y lograr modelos exitosos que impacten de manera positiva en las condiciones de salud de la población, lo importante es la voluntad y tener claro el objetivo. Para todos los que hoy enfrentan al sarampión, un reconocimiento y una felicitación bien merecida. En nombre de Cartagena y de Bolívar gracias por su compromiso. 

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Columna

DE INTERÉS