Tertulias verdes

15 de abril de 2010 12:00 AM

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Cuando el Consejo Nacional Electoral entregó los resultados de la consulta interna, el Partido Verde tenía derecho a recibir alrededor de 7.500 millones de pesos por reposición de gastos de la campaña. Sin embargo, Antanas Mockus, respaldado por Lucho Garzón y Enrique Peñalosa, expresó su decisión de no recibir 4.500 millones y sólo aceptar 3.000 millones. Esta suma que declinaron recibir, ha sido una de las muestras de coherencia del candidato Antanas Mockus, que ha dicho que los recursos públicos son sagrados, lo que les obliga a una campaña de mucha austeridad. Enrique Peñalosa explicó que con la decisión, “el Gobierno colombiano va a ahorrar 4.500 millones de pesos y esto sirve para la construcción de un colegio”. Uno podría pensar que el Partido Verde, entonces, ahora cuenta con recursos bastante limitados para su campaña. Otras campañas quizá tienen recursos para contratar músicos, llenar las ciudades de vallas enormes con sus candidatos y para alquilar buses que transportan gente desde los barrios al centro de la ciudad cuando el candidato va a hablar en la plaza pública. Seguro esas mismas campañas tendrán mucho dinero para seguir haciendo política de la manera tradicional, en la que se ofrece una botella de ron para tener al pueblo contento. Sin embargo, lo que ha ocurrido con la candidatura de Mockus es un fenómeno particular. La riqueza de la campaña parece ser la iniciativa de la gente. Ciudadanos que nunca habían participado en política, se han convertido en creativos y líderes de estrategias, por decisión propia, y sin que ningún bus los recoja, han ido pintando de verde espacios inimaginables en todo el país. Lo primero que se coloreó de verde fueron las redes sociales de internet. Después la plaza pública se llenó y no es extraño encontrarse un domingo en la tarde con un grupo de gente sentada en el parque de Torices, en algo que se inventó alguien y se ha ido multiplicando, que se llama las Tertulias Verdes. Se sientan, invitan a vecinos abstencionistas, indecisos y simpatizantes, conversan sobre las razones para votar por Mockus, sobre Fajardo, sobre cómo se pueden multiplicar, y se inventan otras Tertulias. De repente, surge otra tertulia en otro lado, se van para La Española al día siguiente, para el barrio La Unión, la próxima semana para Las Gaviotas, Santa Ana o El Campestre. Nadie pone recursos distintos a su presencia, nadie obliga a nadie a hacer parte de la tertulia. La gente, que ha estado acostumbrada a preguntar qué dan si voy, no lo pregunta. Van sin nada. A escuchar, a hablar, a despejar sus dudas. A sentirse ciudadanos que deciden el destino de su país. La política no es exclusiva de los políticos, la política la hace la gente. Los que estamos cansados de los viejos artificios peligrosos de la politiquería, descubrimos que este país aún es capaz de despertarse del letargo en el que nos han tenido sumidos el hambre, las injusticias y la falta de educación. *Psicóloga claudiaayola@hotmail.com

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