Tiempo y desarrollo

01 de julio de 2017 12:00 AM

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Esta semana viajé al Oriente Próximo, recorriendo la historia milenaria del Líbano y toda su riqueza cultural. Protagonistas de la historia de la humanidad como un ser inmortal testigo de los vaivenes de la vida, han dejado huella desde la era neolítica. Los “Fenicios”, como los llamaron los griegos, se ubicaron al este del Mediterráneo para luego conquistar los mares a través del comercio, hasta ser sometidos o integrados por los grandes imperios Persa, Griego, Romano y Otomano. Habiendo sobrevivido dos guerras mundiales y desligándose del dominio francés en 1943, los libaneses han logrado construir una sociedad estable y equilibrada entre cristianos y musulmanes.

Caminar las calles de Beirut es una experiencia surrealista. Una monumental mezquita que comparte pared con una gran catedral cristiana mientras en las calles transitan peatones cubiertos en túnicas musulmanas y cristianos en atuendos “normales” es el paisaje más humano posible. En los aromáticos olores de sus bazares, sus frescos sabores gastronómicos, y su infinita hospitalidad, se puede palpar su interminable historia.

Pero creería uno que con más de ocho mil años de historia ininterrumpida, el desarrollo sería de “primer mundo”. En Beirut, aún hay que caminar mirando el piso para no tropezar con los innumerables obstáculos que hay en los andenes, de nada sirve esperar la señal para cruzar la calle porque los carros no la respetan, y en muchas partes fuera del centro turístico se ve suciedad y desorganización. No existe otro medio de transporte público aparte de taxis, que pitan en fila a un mismo cliente mientras este se dedica a ignorarlos cansado de decir que no.

En Colombia, muchos culpan al tiempo por nuestra falta de desarrollo; que nuestra historia es muy corta y aún falta que pasen cosas para alcanzar el desarrollo que debemos conseguir. Permítanme discernir.

El tiempo no es un factor de desarrollo, si fuera así, el Líbano y Etiopía serían las sociedades más avanzadas del mundo. El verdadero factor de desarrollo es el buen uso del tiempo, y qué tan competentes seamos administrando la función pública para garantizar unas normas básicas de convivencia.

La política importa. Necesitamos una autoridad que garantice la aplicación de unas reglas equitativas para todos, promoviendo el libre desarrollo de las personas sin que esta libertad atropelle la de otros.

Desde el siglo 19, libaneses han zarpado a Colombia en busca de un nuevo mundo donde no sean perseguidos por sus creencias religiosas y donde puedan desarrollarse libremente con trabajo y educación. Sigo creyendo que Colombia es este nuevo mundo, no solo para unos libaneses, sino para todo el que sueñe con expresar lo mejor de sí, respetando nuestras normas y cultura. No esperemos 8 mil años para construirlo.

 

 

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