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Columna

Visión optimista de Cartagena

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Hace un poco más de treinta años en la ciudad los servicios públicos de energía, acueducto, alcantarillado, recolección de basuras, el puerto estaban en manos de la Electrificadora de Bolívar, Empresas Públicas Municipales –todavía en liquidación– y Colpuertos, todas impregnadas de politiquería y los servicios eran pésimos.
Los apagones y cortes de agua eran frecuentes y con relación a los servicios portuarios, los barcos que traían cargas se demoraban hasta tres o cuatro días en hacer las operaciones de cargue y descargue a unos costos si mal no recuerdo de US $ 18 la tonelada y con una burocracia sindical que prestaban precarios servicios a pesar de que devengaban altos salarios y otras prebendas.
Comenzó a hablarse de la posibilidad de la privatización de esos servicios buscando el mejoramiento de ellos. Al principio hubo obstáculos y protestas, pero finalmente se iniciaron las privatizaciones con las previas liquidaciones de los entes estatales y con protestas obreras por allá en los años 90. Gracias a la iniciativa del alcalde Gabriel García y del capitán Alfonso Salas hoy Cartagena cuenta con uno de los mejores puertos del país y del Caribe y los servicios públicos han mejorado.
En cuanto a contaminación de cuerpos de agua de la bahía se construyó con la iniciativa de José E. Rizo Pombo – quien logró la erradicación del Mercado Público que estaba en el Centro Histórico para construir el CCC – La Bocana para iniciar el saneamiento de la Ciénaga de la Virgen.
En el año 2000, la alcaldesa de ese entonces suscribió en Washington el préstamo del BID para la construcción y operación del Emisario Submarino que entró en funcionamiento hace cuatro meses y la realidad, es que hoy la bahía de la ciudad ha cobrado vida y actualmente vemos como han vuelto garzas, cigüeñas, cardúmenes de peces y los pescadores ofician a satisfacción.
Los cartageneros y turistas debemos cuidar la bahía y abstenernos de botar basuras contaminantes a la misma y en especial aquellos envases sólidos que tardarán muchos años en desaparecer del entorno.
Por iniciativa privada de un miembro del grupo de los caminantes Luis Galeano y su hijo construyeron dos pequeñas exclusas para atenuar el ingreso de las aguas de la bahía al paseo peatonal y calles de Castillogrande que inundan el barrio. Pueda ser que el Distrito siga el ejemplo y construya estas soluciones sencillas y baratas a lo largo del paseo peatonal mejorando también éste que está ruinoso.
En esta zona se pagan altos impuestos de catastro y valorización y por ello merecen más atención del Distrito y gracias a la buena gestión de Carlos Otero, ojalá ésta se extienda hasta esta zona y se resuelva de manera definitiva el problema de las inundaciones que afectan a sus habitantes.

*Abogado y escritor

rivelpa@yahoo.com

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