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Amor por el árbol

En estas postrimerías, ya es probable que los cartageneros de a pie se hayan percatado de que el 2009 ha sido uno de los años más calurosos de los últimos tiempos.

Durante varios lustros, Cartagena se preció de ser una de las ciudades más calurosas del Caribe colombiano, aunque siempre por debajo de localidades ribereñas como Magangué y todas las que respiran a las orillas de nuestros ríos.
Pero en los últimos años, la capital de Bolívar ha sido víctima de feroces oleadas de calor que no han amainado ni siquiera durante los periodos de lluvias, que, en otras épocas, venían con tardes y noches sumamente gélidas, como para que nos olvidáramos por un buen rato de los ventiladores y de los acondicionadores de aire.
Este año fue todo lo contrario: al parecer, la intensidad de las lluvias resultó directamente proporcional al encarnizamiento del calor, ocasionando que las facturas de la energía eléctrica aumentaran en forma ostensible por el excesivo uso de los aparatos para mitigar las calenturas de las 24 horas.
“Fenómeno del calentamiento global” o “cambio climático” le llaman los ambientalistas a esa molestia en que se ha convertido lo que antes era el dulce sol que caracterizaba a nuestras regiones tropicales. Y en aras de recuperar esa dulzura, está siendo hora de que todos nos apropiemos de lo que significa y anuncian esos rótulos para los seres humanos en todo el planeta.
Es cierto que en nuestra Región Caribe existen pueblos y ciudades mucho más calurosas que Cartagena, pero también es verdad que muchas de esas poblaciones han tenido el buen acierto no sólo de conservar sino de incentivar diariamente en sus habitantes el amor por la arborización.
Y para la muestra dos botones (aunque existen más): Valledupar y Montería. En estos principios de siglo, esas dos capitales están tan pobladas como Cartagena. Y su canícula es igual de castigadora, pero la presencia de los árboles en sectores de todos los estratos hace que a sus habitantes se les olviden los latigazos de sol y de humedad que las caracterizan.
En Cartagena, el pavimento (tristemente considerado la imagen del progreso) le gana a cualquier iniciativa centrada en el amor a los árboles. Por alguna razón de tipo socio-económico aquí proliferan las construcciones a diestra y siniestra, acompañadas del arrasamiento de árboles y de cualquier vegetación, en una actitud semejante al odio que se le profesa a los ambientes rurales.
Pero queda una esperanza: aleccionar a los dirigentes comunales de los barrios jóvenes que están creciendo a las afueras de la ciudad para que no sólo conserven la flora que encontraron, sino también para que eduquen a sus comunidades en las urgencias que está viviendo la Tierra por la falta de ese cabello verde y hermoso que constituyeron los árboles en los principios de la humanidad.
Las pasadas lluvias también nos recordaron que a Cartagena le urge el Plan Maestro de Evacuación de Aguas Pluviales, pero nadie anotó que una de las principales causas de las inundaciones radica en la destrucción de árboles y de maleza, por seguirle erigiendo tronos de cemento al “Rey Dinero”.
Por ese camino, el calentamiento global será el verdadero Apocalipsis que plantean las escrituras, pero que a pocos nos preocupan. Porque históricamente los desastres naturales siempre son advertidos por alguien a quien tildan de loco o de fanático. Así comienza la historia bíblica del Arca de Noé. Así las prédicas de los ambientalistas en el desierto que es esta época.

Ralvarez@eluniversal.com.co

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Comentarios

hombre claro que si!!!. quien

hombre claro que si!!!. quien no? lo que pasa es que somos muos!!!

HAy hay hay mi querido

HAy hay hay mi querido rubencho. Acaso no te has dado cuenta del problemita tan berraco que tiene la humanidad con el calentamiento global. Y ahora nos bienes a descrestar y dar catedra con que en cartagena esta haciendo un calor de mil demonios. Como hiciste para descubrir ese misterio tan dificil de desifrar.Nosotros no teniamos la menor idea de lo que esta pasando. Eres un barraco y estas nominado para los premios NOBEL del año entrante . PENDEJO.