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Del control y la autoridad

Gran parte de los problemas que se presentan en la ciudad, muchos de los cuales inciden peligrosamente sobre el turismo, no han aparecido de repente.

Vienen de mucho tiempo atrás, sin que hayan sido atendidos con imaginación, responsabilidad y eficiencia. Entre ellos sobresale el asedio continuo e insoportable de los vendedores ambulantes en las playas apetecidas por los viajeros y en las callejuelas de la ciudad antigua. La intervención oficial, por espacio de varios años se ha limitado a promesas grandilocuentes y palabras de ocasión apartadas de resultados prácticos y de medidas concretas, con positivas proyecciones de futuro.
Las quejas y denuncias son de vieja data. Para demostrarlo basta con reproducir apartes de un editorial de “El Espectador”, de enero del año 2001, dirigido entonces por Carlos Lleras de la Fuente, en el que se denunciaban hechos que era preciso solucionar de inmediato, y hoy se encuentran todavía vivos y palpitantes. Decía así el diario bogotano, al amanecer el siglo:
“Infortunadamente para los visitantes promedios de Cartagena resulta decepcionante presenciar los múltiples problemas que aquejan a la ciudad, y que se traducen en deterioro del estándar vacacional a que tienen derecho. Sin negar el encanto que rodea a la ciudad amurallada, Cartagena padece de enormes deficiencias en su infraestructura turística.
“Visitar una playa de Cartagena es enfrentar el profundo desequilibrio social que aqueja a esta ciudad. Las playas se han convertido en foco de desempleo, en donde pululan toda suerte de vendedores que ofrecen desde ‘cocadas’ hasta trenzas para el cabello, desde jaibas hasta masajes de piel y aceite de coco para el bronceado...
“El desaseo en las calles y los malos olores complementan este cuadro de uso inmoderado y de basura, en suma de desarrollo ‘insostenible’. No puede ignorarse que gran parte de esta problemática obedece a causas estructurales no separables de la realidad nacional... Sin embargo, la impresión principal es la de un desgreño generalizado del Gobierno y las empresas locales... Los ingresos tributarios de La Heroica no son cosa de poca monta. Entonces es inexplicable que no se estén haciendo esfuerzos equivalentes para limpiar y preservar nuestro primer balneario dentro de un marco sostenible de desarrollo. Ni que tampoco se estén adelantando campañas de recuperación del espacio público, con un necesario componente social de reasentamiento de tantas personas desvalidas, cuya única esperanza de sustento radica en el turismo que se asienta en playas y calles. Ni a que a todas estas acciones no se vinculen los intereses comerciales que se lucran del turismo, o las clases dirigentes de la ciudad que parecen adormecidas en un mundo aparte.
Hasta aquí el editorial de “El Espectador”, hace la carajadita de ocho años. Y, al leerlo, queda la inquietante sensación de que fue publicado, no a principios del 2001, sino en tiempo muy reciente. Hasta el Comandante de la Policía habla a diario por la TV sin poner freno al desbarajuste. Y surge, enseguida, la tentación de repetir la letra del antiguo Bolero romántico: “estamos en las mismas condiciones”.

*Ex congresista, ex embajador, Miembro de las Academias de Historia de Cartagena, y Bogotá, Miembro de la Academia colombiana de la lengua.
academiadlhcartagena@hotmail.com

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Comentarios

Son muchos los lunares, que

Son muchos los lunares, que debemos erradicar antes de pensar en tener turismo de primera calidad. Todas los sitios turísticos del mundo los tienen, pero los disimulan y le dan a sus visitantes el confort y descanso que vienen buscando y por el que pagan.Hay que entregar algunas playas y parques en concesión, por supuesto con la debida supervision del distrito.

No se debe permitir mendigos

No se debe permitir mendigos profesionales en el centro histórico ni en las calles parando el trafico. Los negocios que viven del turismo deben colaborar economicamente para ayudar a estas personas con hoteles especiales donde ellos tengan dormitorios y comida con el compromiso de no seguir mendigando.Si aun teniendo estos beneficios, continúan mendigando ya el tema no es de necesidad sino de negocio y debe actuar la ley.

Las playas de Castillogrande

Las playas de Castillogrande deben entregarse en concesión a Asobocala y esta a su vez responsabilizar a cada edificio de la ornamentación de su frente de playa .Los dias festivos cada 20 mts hay una fritanga con sancocho y demás, la misma historia de acoso de vendedores ambulantes, y mendigos El turista y los residentes de esa zona pagan alto por estar alli,buscando la seguruidad y tranquilidada que supuestamente deben tener.Aun quedan muchas y hermosas playas que podemos disfrutar los cartageneros y poder beneficiarnos del dinero que deja este tipo de turismo y asi poder mejorar la calidad de vida de los mas necesitados.

el problema es de hambre el

el problema es de hambre el que no trabaja no come si el distrito los organizara a través de sena podrían ayudar a corregir el problema parece que en esta materia no hay interés en corregir esta problematica el distrito y la hoteleria deben hacer una buena política para no matar la gallina de los huevos de oro.