Indicadores económicos
2017-06-25

Dólar (TRM)
$3.010,68
Dólar, Venta
$2.905,00
Dólar, Compra
$2.715,00
Café (Libra)
US$1,37
Euro
$3.363,83
UVR, Ayer
$251,06
UVR, Hoy
$251,08
Petróleo
US$43,01

Estado del tiempo
2017-06-25

marea

Marea min.: -19 cms.

Hora: 08:00

Marea max.: 27 cms.

Hora: 00:00

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 9 a 23 kms/h

Temp. superficial del mar: 27 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 1.0 a 1.5 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 24 ºC
Máx. 34 ºC

Pico y placa
2017-06-25

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

-
Taxis
-
Motos
- - - -

La responsabilidad política

Una grave responsabilidad le cabe a la sociedad civil ante las próximas elecciones legislativas.

En un país amenazado por la corrupción y dominado por el escepticismo de un pueblo que ha visto marchitarse los sueños, los electores tienen el deber de escoger con plena responsabilidad antes de comprometer su respaldo a los candidatos que brotan de todos los rincones. Y, aunque parezca imposible, de las mismas celdas carcelarias. La mayoría de ellos no tiene conocimientos, siquiera aproximados, de la responsabilidad que trata de asumir.
La opinión pública indiscriminada, a la que se la concedido mágica sabiduría, hasta el punto de convertir en verdad sacramental el viejo y gastado aforismo según el cual “el pueblo no se equivoca”, ha sido ejemplo de desacierto y de confusión. No hay ningún motivo de fondo para insistir en la tesis de que “la mayoría tiene la razón”. Por el sólo hecho de serlo, no. Mil veces no. Aunque esta negativa rotunda puede ser tildada de reaccionaria, la práctica ha demostrado, aun con aristas dolorosas, que el abuso de las “consultas populares” sólo conduce a manipulaciones dirigidas por los profesionales del populismo y por la explotación de las necesidades primarias de la población menos favorecida. Nadie ignora que las elecciones locales son, en gran parte, orquestadas por los eternos barones electorales, duchos en comprar apoyos y conciencias. Y a ninguno, con sano criterio, le cabe en la cabeza que la reacción emocional de una masa primaria, que muchas veces desconoce hasta la capacidad y la procedencia de los candidatos, pueda escoger con garantía de acierto lo que más conviene a la ciudad o al departamento. Simplemente porque hay que aceptar, “a priori”, la tesis de la presunta sabiduría de las multitudes.
Para que se cumpla a plenitud la celebrada frase de Lincoln en Gettysburg sobre el gobierno del “pueblo”, se requiere capacidad de reflexión, madurez de juicio y plena libertad de acción y discernimiento. Es decir, un mínimo de “cultura política” que resguarde las instituciones del influjo deletéreo de los conventículos y del sórdido reparto de favores y lisonjas.
El pasado reciente es pródigo en casos sonoros de irresponsabilidad sin medida. Se habla continuamente de la impunidad derivada de la justicia lenta o discriminada. Y se brindan estadísticas que escandalizan. La realidad es inquietante. Pero hay una impunidad aún mayor que la de las ramas judiciales. Es la ofrecida por la incapacidad de reacción de la opinión pública ante el delito manifiesto. No existe la sanción moral ni social impuesta por la comunidad. El pueblo no castiga la corruptela. Y el país asiste a la absolución de los culpables a través del veredicto de las urnas. A los condenados o a los sorprendidos en flagrancia no se les cobran sus faltas. Por el contrario. Se les limpia y bendice con el voto popular, ya de manera directa o a través de sus esposas o hermanos o amigos incondicionales. En tales condiciones, no se puede enmendar la corrupción política y social. Mientras la sociedad no rectifique la ruta equivocada será imposible volver por la restauración ética de la república. Y, menos aún, se podrá seguir hablando de que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. ¡No seamos pendejos!

*Ex congresista, ex embajador, miembro de las Academias de Historia de Cartagena y Bogotá, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.

academiadlhcartagena@hotmail.com

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin y no reflejan la posición u opinión de www.eluniversal.com.co.

TEMAS

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese

Comentarios

el pueblo y los lideres

el pueblo y los lideres civicos son una partida de sinverguenzas, le siguenb el juego a los politicos, se venden al mejor postor, aqui no existe cultura politica, los cartageneros serian vfelices que hubiera elecciones cada seis meses para vender los votos, en esa epoca baja el desemplo, se pagan con puntualidad los serviciois publicos, los colegios, la comida, la politica es el rebusque por unos pocos dias para llevar clavo cuatro años, al pueblo le importa un carajo quien aspire, lo que intgeresa es que el politiquero tenga la tula y por otra ellos saben que eligen los mismos con las mismas, la misma muñeca con distinto ropaje.

Lo descrito arriba es la

Lo descrito arriba es la verdad. Los políticos inventaron, acuñaron y plasmaron frases falsas y demagógicas en constituciones de los Estados, premeditadamente hechas para embaucar y gobernar. En ese campo abonado es donde hacen campaña ¿Pesa lo mismo el voto de un ciudadano analfabeto e ignorante que el voto de un alfabeta leído, estudiado o de un intelectual? ¿El voto comprado?

Si pero es una falsedades de

Si pero es una falsedades de la democracia hecha por los políticos deshonestos de toda la vida de la humanidad. El analfabeta no debiera votar. Ahora en Colombia está n inventando –con base en el pueblo ignorante – el Estado de Opinión y Norma Superior de Orden Público.

demasiadao larga esta

demasiadao larga esta pastoral muy confusa. Mucha filosofia barata para decirnos y darnos una opinion sobre politica. Sea corrupta ono lo sea es politica y en la mayoria de sus discursos hay mucha falsedad tratese de quien se trate. Pero la verdad es que nada podemos hacer, para impedirlo. Necesitamos lideres y quien nos guie, algunos salen buenos otros malos pero asi es la politica de esto no nos podremos librar señoe Emiliani.

Este bobo del primer

Este bobo del primer comentario si es muy bruto. Tal vez el pais en manos de este esbirro analfabeta volveria a la epoca de las cabernas. ¿Para que se da una opinion cuando no se tiene razon?. Segun este mediocre comentarista cree que todo somos buenos y que el mundo puede vivr sin politica. Lean mi comentario anterior y veran.