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Parece que el campo no existiera

La campaña presidencial arrancó hace dos meses. Hubo ya dos debates públicos, pero infortunadamente no se habló sobre el sector rural colombiano.

Su importancia futura es clave, no solo porque más de 12 millones de colombianos viven en veredas apartadas de las ciudades, sino porque tiene los peores indicadores de pobreza. ¿Hay alguna idea para el sector rural en las diferentes campañas? ¿Un sector que aporta el 10% del PIB, merece una propuesta?
Colombia es cada vez más urbana. Probablemente la violencia que nos asfixió durante décadas, hizo que hasta quienes tenían intereses rurales, pobres o ricos, se desplazaran a las ciudades. Así la visión del campo colombiano está reducida a un problema viejo sobre distribución de la tierra, sin entender que el mundo cambió.
Para el mundo es crítica la producción mayor de comida, los efectos del precio alto del petróleo y la disminución de las reservas probadas, obligando a una visión nueva del sector rural. Los desordenes ambientales -inundaciones, sequías, deshielos, etc.,- que azotan a la humanidad con mayor dramatismo por el calentamiento global y la poca o nula acción de los gobiernos y de los científicos, obliga a que el desarrollo sostenible sea importante.
Es curioso, pero en nuestro caso, conocemos a buena parte de aquellos que en las campañas han venido recogiendo ideas para armar los programas de gobierno de las diferentes opciones políticas. Sin embargo, nadie se ha acercado a FEDEGÁN -que representa a un sector que pesa en la economía rural, porque somos más del 20% del PIB agropecuario, porque tenemos un millón de personas vinculadas, porque una parte sustantiva de la pobreza y marginalidad del campo está en el sector ganadero, en donde más de 400.000 ganaderos tienen menos de 50 animales-, para indagar por elementos útiles para estructurar una nueva visión de la política rural para Colombia. Entiendo que algo parecido le ha sucedido a la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).
Parece que el campo no existiera. Parece que el campo siempre fuera la última frontera para los diseñadores de política, los tomadores de decisiones en materia pública, los empresarios e incluso los formadores de opinión. Aun más, los dirigentes del sector agropecuario y de biocombustibles, uno de los más dinámicos en el país y que atrae inversión, brillaron por su ausencia en el Foro Económico Mundial reciente, celebrado en Cartagena. No hubo empresario alguno del sector rural que pudiera haber tenido contacto con los empresarios y con los dirigentes internacionales que vinieron a dicho foro.
Por lo pronto seguimos en la misma tesis. En Colombia no lograremos cumplir las metas del milenio, no lograremos avanzar en la erradicación de la pobreza y la marginalidad, no superaremos el atraso que todavía persiste en grandes regiones, ni miraremos el desarrollo de Colombia con otros ojos, mientras que el campo no sea un escenario de progreso y desarrollo.
Más grave aún, no cesará el problema de la violencia y del narcoterrorismo. Lo hemos sostenido de manera permanente. Pero parece que una Colombia cada vez más urbana sigue discriminando al campo.

*Presidente ejecutivo de FEDEGÁN

jflafaurie@yahoo.com

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Comentarios

Esta es la tipica colombiana

Esta es la tipica colombiana de lideres como usted que en vez de estar quejandose, propongan programas para que reqresen al campo muchos desplazados que fueron victimas de todos los actores de la sociedad que en algun momento apoyaron esas acciones. Propongale a Mockus un taller con ustedes, la SAC, las cooperativas, Las federaciones, los grandes cultivadores!!!! Actue!!!

Un programa concreto donde:

Un programa concreto donde: Como generar empleo, compromiso de comprar insumos nacionales como agroquimicos, desarrollo en universidades de biotecnologia, reparto de la tierra, uso de la tierra, agro ingreso seguro sin corrupcion, como reemplazar importaciones, como fomentar exportaciones. Quieres mas?

Y el campo dejara de existir

Y el campo dejara de existir si sus agremiaciones siguen permitiendo que los que las presiden carezcan de liderazgo nacional, alto prestigio y tallaje moral.

éste sepulturero de los

éste sepulturero de los campos, patrocinador confeso del genocidio, el desplazamiento y el establecimiento viene a rasgarse el teflón de la impunidad de la que goza...malpárido cínico.

Qué cinismo el del señor

Qué cinismo el del señor Lafaurie ah? Cuando este país le abrió las puertas a su abuelo inmigrante la gente rural jamás pensó que estos nuevos conquistadores vendrían a copiar y fortalecer aquel modelo colonial de explotación y pillaje que nos había dejado la Corona. Hoy se queja de abandono uno de sus herederos, representante de un gremio non-sancto desde que miles de sus miembros se armaron hasta los dientes para acabar con los jornaleros que este señor barrocamente llama “parte sustantiva de la pobreza y marginalidad del campo”. Acabarlos –firmaron en Ralito- cuando en masa se alcen rula y chopo en mano contra el patrón. Ahí empezó la letal historia contemporánea que abochorna a los jóvenes como yo en este país.

Hoy se lamenta Lafaurie,

Hoy se lamenta Lafaurie, echando de menos el seudo-feudalismo vallenato, de que algunos de los suyos “apenas tiene 50 cabezas de ganado”. Y por supueto, no dice lo que tiene que decir, escamotea lo que todos sabemos, calla, calla… y en su jerigonza habla de lugares comunes como el calentamiento global (que se preocupen los gringos!) y de que el mundo se va a acabar (déjenselo a los evangélicos).

También parece que Lafaurie

También parece que Lafaurie echa de menos que no hubo para las vacas un tratamiento preferencial de tipo AIS. Entonces el lector sin mucha intuición lee en el fondo de su lamento que siendo este un país dirigido por agrarios, finqueros y veterinarios, no esté el gremio en la cumbre todavía! Quieren más señores… Eso es todo. Y quizás no nos sorprenda que un día de estos el pecuario haga una apología en los diarios, en donde eche de menos aquella época inverosímil en donde una vaca era más importante que su ordeñador y de cómo se ejecutó una carnicería más grotesca que las del animal mismo.

Afortunadamente la juventud

Afortunadamente la juventud que apenas estrena cédula no quiere más ganaderos en la administración del país. Quieren el campo verde, con sus árboles y sus vaquitas, pero también al jornalero bien pago y bien tratado. Pueda ser que las que aquí llaman fuerzas oscuras del país, tipo Fedegán, no trunquen el sueño bichecito de estos muchachos, pues siempre han creído los gremios dominantes tener además de vacas, el monopolio de Dios y de la Razón.