Bases, armas y conflicto regional

04 de agosto de 2009 12:00 AM

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Las relaciones de Colombia con sus vecinos Venezuela y Ecuador están inmersas en una crisis grave que ya sobrepasa el grado de simple incidente diplomático, y la actitud de los gobiernos de estos dos países está precipitando la intensidad del problema hacia un conflicto regional. No se trata sólo de la avalancha verbal y el intercambio de acusaciones, sino de una serie de acontecimientos paralelos que están ocurriendo en América Latina, los cuales ayudan a configurar amenazas desestabilizadoras. Los partidarios del llamado comunismo del siglo XXI enmarcan la crisis en el contexto de una confrontación ideológica similar a la que movió la historia mundial en gran parte del siglo XX, un período conocido como “La Guerra Fría”. Pero en la actualidad, el mundo se rige por un nuevo orden que ha reemplazado el choque ideológico por una rivalidad económica franca, ya no hay polarización entre dos sistemas opuestos, y excepto en un puñado de países muy poco desarrollados, el Estado ha visto disminuir notoriamente su tamaño. Muchos postulados de la izquierda en la segunda mitad del siglo XX, como la lucha armada, perdieron legitimidad y no son opciones viables de llegar al poder, sobre todo porque los países con gobiernos de corte socialista los tienen por elección popular, no por revoluciones violentas. Venezuela y Ecuador defienden el sistema socialista y encuentran en Colombia el ejemplo del sistema opuesto, así que lo consideran un obstáculo contra el propósito de una región monolítica que siga el rumbo de Cuba y confronte a Estados Unidos. En un mundo donde la información circula en cantidades descomunales, una de sus estrategias es crear confusión, declarar su apoyo a los objetivos planteados por la guerrilla colombiana, pero negar vehementemente cualquier apoyo militar, aunque existen muchas evidencias de lo contrario, que no han sido rebatidas directamente. La acusación de facilitar la venta de armas a las Farc la califica Venezuela de complot para desprestigiarlo, y el contraataque se dirige a denunciar a su vez la futura instalación de bases militares estadounidenses en Colombia. Podría pensarse que muchos países como Brasil, Chile y Argentina apoyan irrestrictamente a Venezuela y Ecuador, pero mirando más a fondo, es evidente que su prudencia prevalece, porque su desarrollo se encauza irreversiblemente por caminos muy distintos al socialismo ortodoxo. De todas formas, no hay que descuidarse ante las arremetidas que vendrán de estos dos gobiernos vecinos, porque ya se ha visto en el interior de esos países la intención de reprimir cualquier voz disidente y censurar la prensa, dos pilares fundamentales de la democracia.

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